Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

Herman Hesse

                                  Yo quería alcanzar la luna.

Esta frase me ha recordado una historia que leí hace mucho tiempo y de la que no recuerdo la autoría. El cuento explica que un día, un rey prometió un saco de monedas de oro a aquella persona que fuera capaz de acertar, con su flecha, la otra orilla del río.

Llegaron hasta el reino los mejores arqueros del momento y ninguno logró alcanzarla.

Cuando ya estaban a punto de declarar el premio desierto, se presentó un joven campesino comentando que quería participar en la prueba. Todo el mundo se rió de él, un pobre campesino que no podía ni soñar en estar a la misma altura que todos los grandes arqueros que habían participado antes.

El rey hizo callar las burlas y dijo que el concurso estaba abierto a todas las personas que quisieran participar y que, por lo tanto, el campesino tenía todo el derecho del mundo a concursar.

Cuando el joven disparó su flecha, ésta, para el asombro del público, alcanzó la otra orilla; pero el joven no estaba contento. El rey le felicitó y le preguntó por qué estaba enfadado si había ganado el concurso. El joven le respondió que él estaba apuntando a la luna y que estaba enfadado porque no había alcanzado su objetivo.

Enfócate en lograr lo imposible y llegarás hasta donde nadie más ha llegado aún.

¿Te atreves?

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