Tres trucos sencillos para mantener la ansiedad a raya.

 

Hoy voy a compartir contigo algunos trucos que enseño a mis clientes cuando trabajamos el control de la ansiedad.

Como verás, son acciones fáciles además de muy eficaces y que puedes incorporar a tus rutinas diarias.

Si las pones en práctica y eres constante, obtendrás una gran mejora de tu estado emocional.

 

1.- Respiraciones conscientes

Se trata que a lo largo de tu día incorpores el hábito de realizar dos o tres respiraciones conscientes, esto es, poniendo toda tu atención en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo.

Solo obsérvalo. Luego continua con lo que estés haciendo.

Déjate notas recordatorias, ponte una alarma…, pero es importante que incorpores este hábito en tu día a día.

Es algo sencillo de realizar, pero muy poderoso.

Yo, que vivo en una gran ciudad, aprovecho los semáforos rojos para pararme y hacer estas respiraciones, también las hago cada vez que tengo que esperar por algo.

Normalmente, cuando tenemos que detenernos por algo, nuestro cuerpo para pero nuestra mente no.

Yo te invito a que, a partir de hoy, aproveches estos momentos para conectar con tu respiración.

 

2.- Bebe sorbos de agua lentamente

Cuando sufrimos cuadros de ansiedad es porque la parte primitiva de nuestro cerebro percibe un peligro inexistente como si fuera real.

Si tú, cuando empiezas a notar esos síntomas que provoca la ansiedad, te paras y empiezas a beber sorbos de agua muy lentamente, le estás mandando este mensaje a tu parte primitiva del cerebro: “me paro a beber agua porque no hay ningún peligro”, él entiende ese mensaje y la ansiedad no va a más.

Es algo muy potente. Te pongo un ejemplo: si una cebra está siendo perseguida por un león, ella jamás se parará a beber agua durante la huída, solamente lo hará cuando perciba que no hay peligro alguno.

Busca un espacio en el que te sientas bien.

 

3.- Disfruta de momentos de silencio

Para poderte comunicar saludablemente contigo, para ir adquiriendo paz interior, o para ir dejando la ansiedad atrás, es imprescindible que puedas pasar ratos a solas y en silencio contigo.

Es un entreno, pero cuando lo logras gozas de un bienestar interior difícil de explicar.

Se trata de buscar un espacio en el que te sientas bien; si puede ser al aire libre y en plena naturaleza mucho mejor. Si no puede ser, entonces crea tu propio rincón personal, decóralo como más te guste y déjate cerca tu infusión favorita o un vaso de agua.

Quédate en silencio contemplando lo que hay a tu alrededor.

No opines sobre nada, solamente observa.

Es un ejercicio que requiere de práctica y que es más accesible si lo hacemos en armonía con la naturaleza.

Te invito a que lo practiques. Los primeros días puedes hacerlo durante cinco minutos, y luego puedes ir aumentando el tiempo a tu ritmo.

Es un regalo maravilloso.

 

Para terminar

Quiero decirte que los resultados llegan siempre gracias a la perseverancia; insiste hasta que consigas incorporar en tu día a día estas tres prácticas tan agradables de hacer como poderosas.

Hazlo por ti y por tu paz interior.

 

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