«Sueño con pintar, y luego pinto mi sueño.«
Vincent Van Gogh
Todo se crea primero en la mente.

Hay una expresión popular que dice: “¡Ver para creer!”; pero resulta que en el Universo funciona al revés; primero crees y creas desde tu mente y luego lo puedes materializar tomando acción.

Una de las leyes que gobiernan el Universo es la ley de mentalismo, que dice así: 

El Todo es mente. El universo es mental. 

Todo lo que vemos, todo lo que tenemos en nuestro mundo físico, ha sido creado primero en el mundo invisible de la mente. Yo lo entendí mejor cuando conocí este ejemplo: 

El día de la inauguración del parque de atracciones de Walt Disney en Orlando, él ya había fallecido. En el momento de la ceremonia un periodista exclamó al hermano de Walt Disney: 

“¡Qué lástima que su hermano no esté aquí para verlo!”

Él contestó: 

“Si usted, toda esta gente y yo, estamos viendo en este momento toda esta maravilla, es porque mi hermano la vio primero en su mente.” 

Y es así. Quizás lo vemos más claro en algunas facetas artísticas: una escritora crea toda una historia con paisajes, personajes y época traspasando lo que tiene en la mente a una hoja (o una pantalla) en blanco; igual ocurre con una pintora, escultora o con una persona que piensa qué plato cocinará hoy para cenar (primero lo ve en su imaginación y luego lo crea). 

Hasta aquí todo muy bien porque hemos ido creando un parque de atracciones fabuloso, una novela, un cuadro, una escultura o un plato de cocina; pero ¿qué pasa cuando tenemos un pensamiento destructivo o negativo hurgando de manera constante en nuestra mente? Si acabo de compartir contigo que todo lo vamos creando en nuestra mente en función de lo que pensamos, ¿qué futuro nos construiremos si tenemos este tipo de pensamientos? 

¿Cómo puedes saber qué tipos de pensamientos tienes? Pues es muy fácil. Observa qué vida estás teniendo en estos momentos y descubrirás cómo estás pensando. En función de cómo pienses, crearás. 

Puedes cambiar tu vida observando tus pensamientos y tus palabras e ir cambiando aquellos que no son buenos para ti por otros que sí lo sean. Tu vida no cambiará porque un día o dos (o una semana) estés cambiando los pensamientos; tu vida se irá transformando día a día, poco a poco, y siempre y cuando seas constante. 

Inténtalo. Cuando repases tu diario de las emociones observa lo que ocurre en tu corazón y en tu mente, y corrige conscientemente todo lo que no sea bueno para ti. 


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