“Intentar es mentir. Lo intentaré quiere decir que no tienes intención seria de hacerlo. Si de veras piensas hacerlo, di: “lo haré”; y si no, di: “no lo haré”. Hay que hablar claro para pensar claro y obrar claro.”
Fritz Perls
Sin acción no hay resultado.

Aunque todas las personas sabemos que el tiempo que estaremos en este mundo es limitado, parece que no terminamos de ser lo suficientemente conscientes de ello y malgastamos ese bien tan preciado que tenemos.

Todas las personas de todas las épocas y todos los países tienen el mismo tiempo disponible cada día de su vida; entonces ¿por qué algunas personas se quejan constantemente de que no tienen tiempo para nada y otras llegan a dejarnos sus valiosos legados en forma de libros, inventos, descubrimientos, etc.? 

Una de las claves a esta respuesta es que son personas de acción, que no se quedan solo en la fase de “me gustaría intentar hacer esto o lo otro”, sino que en cuanto les viene a la cabeza una idea se ponen en acción enseguida. No lo demoran ni un instante, no buscan el momento perfecto, no esperan a que les llegue la oportunidad porque ellas la crean al pasar a la acción.

Séneca, en su libro «De la brevedad de la vida», escribió: «El tiempo que tenemos no es corto; pero perdiendo mucho de él, hacemos que lo sea, y la vida es suficientemente larga para ejecutar en ella cosas grandes, si la empleáramos bien.” 

Hay algunos elementos clave que nos ayudan a administrar nuestro tiempo de manera inteligente:


Tener objetivos claros.

Definir qué queremos lograr, qué vamos a hacer para conseguirlo y cuánto pensamos tardar en lograrlo. Es lo que nos va a permitir andar en la dirección correcta.


– Tener y usar una agenda del año en curso. 

Esto de la agenda se parece a aquello tan popular de la diferencia entre apuntarte a un gimnasio y asistir a él.

Cómprate una agenda o utiliza una agenda digital. Yo uso Google Calendar que es gratuita y me avisa por correo electrónico de mis eventos, además siempre la puedo consultar ya sea en el teléfono o en el ordenador.


– Evita distracciones  y no permitas interrupciones.

Cuando te encuentres realizando tus tareas mantén lejos el teléfono y, si necesitas tenerlo cerca por cuestiones de trabajo, apaga las notificaciones de las redes sociales y de los mensajes de texto para evitar distracciones y muchos minutos de trabajo perdidos.

Mientras te encuentres ocupada en tus quehaceres pon un cartel en un lugar bien visible de tu mesa de trabajo en el que ponga algo así: “Ahora estoy trabajando, por favor, te agradecería que no me interrumpas”. Este cartel puede tener un color llamativo de manera que las personas de tu alrededor lo vean enseguida y cuando esté puesto ni se acerquen a tu mesa de trabajo.


– Combina ratos de trabajo intenso con momentos de pausa.

Yo me los reparto así: 45 minutos de trabajo con la máxima concentración y 15 minutos de pausa que aprovecho para moverme, ir al baño, etc. 

Si me suena la alarma para el descanso cuando estoy terminando algo que no quiero dejar inacabado, entonces lo finalizo y cuento los 15 minutos de descanso a partir del momento en que he acabado.


– Organizar tu día la noche anterior.

Después de cenar y antes de acostarme, acostumbro a sentarme en la mesa del comedor y hago una lista de cosas que necesito hacer el día siguiente. Luego ordeno esta lista por orden de prioridad (de más importante a menos). 

Cuando me pongo a trabajar tengo esta lista a mano y voy tachando de ella las tareas que realizo.

Aunque nunca puedo terminar todo lo que he puesto en la lista, siempre tengo la tranquilidad de saber que sí que he podido terminar las más importantes.

Por hoy lo dejo aquí. Espero que esto que he compartido contigo en este artículo te resulte de utilidad.


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