No importa cuántos digan que no se puede hacer o cuánta gente lo haya intentado antes; lo importante es darse cuenta de que, lo que sea que estés haciendo, es tu primer intento.

Wally Amos

Sé siempre amable contigo.

Cultiva la paciencia y la amabilidad hacia tu persona.

Tenemos tendencia a juzgarnos de manera rápida cuando hacemos algo y nos equivocamos. Nos decimos que no servimos o que somos torpes y esto no es así. Siempre que hacemos algo, especialmente cuando no lo hemos hecho antes, es normal cometer errores porque estas equivocaciones son las que nos permiten ir aprendiendo.

Así es que te invito a que, a partir de ahora, cuando hagas algo y te equivoques, te  pares un momento y observes qué has aprendido (o qué puedes aprender) de ese error.

Luego vuelves a empezar. Esto lo repites tantas veces como necesites. 

Con mucha paciencia y mucha amabilidad hacia ti, la misma que tenemos cuando enseñamos a las niñas a andar, comer, escribir, etc.


Valora tus proezas y date mensajes de ánimo.

Algo que te atrevas a hacer por primera vez, es una proeza para ti y más cuando es una cosa que te cuesta realizar ya sea por los miedos limitantes o porque creas que no tienes las cualidades necesarias para hacerlas.

Siempre que des ese primer paso, felicítate. Salga como salga. Recuerda que la primera vez que hacemos algo nuevo es frecuente que no salga bien. Necesitamos repetir esa acción varias veces hasta conseguir realizarla bien.

Cada vez que te equivoques, no te rindas. Repítete, tantas veces como necesites, que todas las personas de éxito han logrado triunfar gracias a la perseverancia y a no dejarse vencer por sus errores. Son personas que han entendido que las equivocaciones no son más que lecciones que nos muestran el camino y, en este tramo, rendirnos no es una opción.


No hables con cualquiera sobre tus proyectos.

Aunque yo solo comparto mis propósitos con las personas que van a darme su apoyo para llevarlos a cabo, siempre hay quien te hace un despliegue de todas las cosas que pueden salir mal.

En estos casos, suelo sonreír y decir que estas cosas que puede que no acaben de salir bien, serán aprendizajes para lograr la victoria.

Y, llegadas a este punto te quiero comentar que este tipo de personas utilizan más las expresiones negativas que las positivas y, aunque lo hacen sin mala intención (o al menos es lo que me gusta creer a mí), pueden hacerte dudar.


En coaching hay mucha competencia.

Estoy cansada de oír una y otra vez que levantas una piedra y te sale una coach y que hay una gran competencia.

Y yo siempre respondo lo mismo:

  • Hay sitio para todas.

En mis charlas presenciales y online suelo invitar a compañeros de profesión y hay personas que me dicen:

  • ¿No tienes miedo que te quiten clientes?

Mi respuesta siempre es la misma: 

  • ¡NO! Para nada. Yo voy a gustar más a unas personas y mis compañeros a otras. Hay clientes para todas. Yo misma he derivado personas a otras coachs que he considerado que las pueden ayudar más que yo porque mi especialidad es la gestión del estrés y la ansiedad, los procesos de cambio y el bienestar emocional. 

Por favor, aléjate de las personas que te mandan sus frustraciones porque esas frustraciones son suyas y no te pertenecen. No las adquieras. Sigue tu camino hacia la dirección de tus sueños y no te pares hasta lograr convertirlos en realidad.


Rellena el formulario y cuéntame en qué te puedo ayudar. Recuerda que la primera sesión es gratuita.

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