¡Todo me sale mal! ¡Es una injusticia!

La culpa es uno de los sentimientos más negativos que tenemos las personas y, a la vez, una de las maneras más utilizadas para manipular a los demás. Bernardo Stamateas

Bernardo Stamateas


El victimismo se da cuando una persona se queja constantemente por todo. Es su manera de buscar la compasión y la comprensión de los demás.

Una persona adicta al victimismo es una persona bloqueada emocionalmente y con serios problemas para realizar su propio camino de crecimiento personal.


La culpa siempre es de los demás o del entorno

Las personas ancladas en el rol de víctima siempre culpan a terceras personas o a las terribles circunstancias de la vida que les ha tocado vivir de todo lo malo que les ocurre.

Y esa es, justamente, la trampa más terrible en la que puede caer una persona, porque asumiendo ese rol de víctima deja en manos de terceros o de circunstancias externas su vida y ella queda fuera, como si no pudiera hacer nada para evolucionar ni para cambiar aquello que la hace infeliz.


La posición de víctima es dramática

Aunque pueda parecer una salida “fácil y cómoda” no lo es en absoluto, de hecho, es una terrible trampa de la que no es nada sencillo salir. 

Las personas adictas al victimismo, al dejar sus vidas en manos de terceros y de las circunstancias, asumen que sus vidas no podrán mejorar si las personas o las circunstancias que las rodean no deciden cambiar y eso es como estar viviendo una película de terror.

El problema se agrava todavía más cuando este rol de víctima persevera en el tiempo ya que entonces se van reforzando más y más las creencias limitantes que se encuentran gobernando la vida de esa persona.


Creencias de quién asume el papel de víctima

Son personas que piensan que las demás tienen más suerte que ellas; que las otras pueden hacer algo porque tienen carrera, pareja, padres… y ellas no; siempre las demás personas son más afortunadas, tienen o han tenido una vida más fácil, están rodeadas de personas que las apoyan y las aman…

Todas estas creencias son producto de su papel de víctima que la hacen excesivamente vulnerable y le brindan una realidad distorsionada.

Cuando alguien está anclado en el victimismo se torna una persona excesivamente vulnerable y que, para ser aceptada en el grupo, se enfoca en servir a los demás desde el sacrificio hasta el punto en que se descuida a sí misma, ya que los demás pasan siempre por delante suyo.

Son personas que acumulan mucha ira en su interior (sean conscientes de ella o no), y el problema radica en que no acostumbran a exteriorizarla, cosa que les acaba acarrando graves problemas de salud.

El victimismo busca la aprobación social.

Uno de los grandes miedos: el miedo al cambio

Si normalmente ya tenemos miedo a los cambios que nos conlleva la vida (o a tomar decisiones que nos hagan llevar a cabo estas transformaciones), las personas aferradas al victimismo lo tienen mucho más acentuado; además tienen mucho miedo a recibir críticas de otras personas.

Tal y como ya he apuntado en el título de este artículo, el papel de víctima tiene una relación directa con una baja autoestima, por eso hay tanto miedo al cambio y a la no aprobación social.

¿Se puede cambiar el rol de víctima? Y si es así, ¿cómo podemos hacerlo?

La respuesta a la primera pregunta es sí; se puede cambiar el rol de víctima, pero siempre y cuando se tenga un fuerte deseo de acabar con esta situación.

La primera cosa que tiene que descubrir una persona con un marcado papel de víctima es qué beneficios secundarios obtiene de esta situación; por ejemplo, ¿las personas cercanas se interesan más por ella?, ¿desde ese victimismo dominan la voluntad de otras personas?…

Cuando se toma consciencia de encontrarse anclada en un papel de víctima, ya se ha dado un gran paso para empezar a salir de allí. Desde ese mismo instante ya podemos empezar a diseñar un camino que lleve a esta persona a cambiar.


¿Y si yo me reconozco en el papel de víctima?

Puedes pedir ayuda profesional para salir de ahí; como he dicho más veces, no va a ser ni fácil ni rápido, pero los resultados supondrán una gran libertad individual.

Esta persona profesional, te ayudará a diseñar un camino que te lleve al cambio y te acompañará en tu proceso de transformación. 

Desde ese instante empiezas a tomar consciencia de que tú sí puedes gobernar tu vida, y de que ésta no es fruto de un destino que no puedes cambiar.

Si deseas empezar este camino de transformación y no sabes por dónde empezar, escríbeme y hablamos sobre cómo te puedo ayudar.

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