«Un viaje de mil millas, empieza con un paso.«

Proverbio chino

Pon en marcha tus recursos y capacidades innatos para lograr el éxito.

El primer paso del que nos habla la frase de hoy, lo impulsamos con la definición de los objetivos diarios o semanales a alcanzar. Ir realizándolos día a día es algo imprescindible para llegar a la meta deseada, pero sin ninguna duda, el primero es el que marca la diferencia entre seguir como estabas o iniciar un nuevo camino.

Richard Bandler, uno de los creadores de la PNL (Programación NeuroLingüística) junto con John Grinder, dijo que “las personas funcionan perfectamente bien, solo es que ejecutan muy bien programas malos (depresión, falta de decisión, estar a la defensiva, etc.).”

Cuando definimos objetivos claros y realizables estamos reprogramando nuestra manera de dirigirnos hacia nuestras metas y nos facilitan el logro.


Naciste con todo lo necesario para lograr lo que te propongas.

Lo que ocurre es que la mayoría de personas no utilizan el cerebro de forma activa e intencionada y, según palabras de Richard Bandler, “el cerebro es como una gran máquina sin botón de apagado. Si no se le da alguna tarea sigue funcionando y funcionando hasta que se aburre”, el problema surge cuando el cerebro se encuentra en este estado de apatía, ya que empezará a hacer algo, lo que sea, buscará lo que sea sin importarle para nada si esto nos resulta favorable o no.

Tenemos el poder de dirigir nuestros pensamientos y nuestro enfoque; pero si no lo hacemos, todos ellos irán por libre y entonces serán del tipo: “esto no te va a salir bien”, “tú no sirves para esto”, etc., o bien estaremos dando vueltas y más vueltas a los problemas o a cosas que hemos dicho y que no queríamos decir o a cosas que otras personas nos han dicho o hecho y que nos han ofendido…

Así es que es importante tomar lo antes posible la decisión de descubrir (si es que no lo sabes ya), de enfocarte y dirigirte hacia tu propósito de vida. Una vez lo tengas claro, tocará definir los objetivos y tareas diarias a realizar.


Empieza a cambiar los mensajes que te dices, de limitantes a pensamientos de poder.

Enfocarse en el pensamiento positivo no significa para nada que tengamos que estar todo el día alegres ni fingir que no tenemos problemas ni dificultades; la fuerza del pensamiento positivo radica en centrarnos en las soluciones y no en los problemas.

Es poner el foco en lo que nos va a impulsar hacia el éxito y la salud.

Observa cómo te hablas, qué dices de ti, cuáles son tus limitaciones… y empieza a cambiar la manera de hablarte. Cada vez que seas consciente de una limitación, examina qué miedo hay detrás de ella y define qué puedes hacer para superarlo.


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