“¿Qué sentido tiene comportarse como todos y lograr agradar a todos? La única forma del éxito es rompiendo ciertas reglas.”

Arnold Schwarzenegger

A quien debemos agradar primero es a nosotras mismas.

Aunque desde la niñez hemos oído una y otra vez “no puedes gustarle a todo el mundo”, el saber que no gustamos a algunas personas es algo que nos puede costar de aceptar porque lo que queremos es gustar a nuestros semejantes; pues ya es hora de aceptarlo y tenerlo en cuenta.


No podemos hacer cualquier cosa para gustar a todo el mundo.

Esto es algo que nos interesa tener claro cuanto antes. Cada vez que hacemos cualquier cosa para agradar a otra persona, nos vamos alejando de nuestro verdadero yo y nos traicionamos a nosotras mismas.

Cuando asumes que no puedes gustar a todo el mundo y que esto no debería importarte nada, estás dando un paso de gigante para tu paz interior y para tu libertad.


¿Por y para quién haces lo que haces?

Es muy importante que te cuestiones por qué o para quién haces las cosas que estás haciendo en estos momentos de tu vida.

Elimina (progresivamente) todo aquello que no responda que lo haces para ti.

Mi recomendación es hacer una lista de todo aquello que haces por compromiso hacia otra persona y dejar de hacerlo lo antes posible.

Empieza por deshacerte de esas actividades que te resulte más fácil sacarte de encima y, poco a poco, ve subiendo de nivel.

Decide, a partir de ahora, no aceptar hacer nada por compromiso. Seguramente al principio te cueste, pero puedes decirte mentalmente: “Digo que no porque me amo y he decidido ponerme en primer lugar”.

Esto, como todo, es una cuestión de entrenamiento. 


Despídete de los juicios, las creencias limitantes y de las autocríticas.

Algo que fortalece la imagen de querer gustar a todo el mundo es el tener una autoestima baja fortalecida por los juicios, las creencias limitantes y las autocríticas; por eso es importante trabajar en el autoconocimiento e ir descubriendo día a día qué tipos de juicios o de creencias limitantes estamos arrastrando desde hace un montón de años.

Escríbelos en tu libreta y trabaja (por ti misma o con ayuda profesional) el empezar a deshacerte de ellas.

No es fácil, pero se puede lograr con constancia y disciplina; yo, que me he encontrado en ambos lados de la barrera, te diré que es mucho más difícil vivir con todo este peso cargado en nuestra mochila emocional.

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