“La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia.”

Publio Ovidio Nasón

Perseverar, esa es la clave.

Uno de los puntales más importantes para lograr el éxito es la perseverancia, porque sin ella nos rendimos antes de tiempo y siempre nos quedamos en el “casi”: “casi lo logré”.

Por eso nos interesa tanto hacer pequeñas acciones diarias que nos vayan llevando progresivamente hacia nuestras metas, en lugar de hacer mucho un día y otros no. Para poder ser perseverantes y que nada nos detenga es clave llevar un registro de las pequeñas tareas diarias que necesitamos hacer, marcar cuándo están hechas e ir revisando semanalmente nuestros progresos, ya que cuando hacemos pequeñas cosas cada día podemos tener la sensación de que no avanzamos y llegar a rendirnos; por eso es tan importante repasar cada 7 días nuestros avances.


Señala un día determinado para recibir tu premio.

Decide cada cuántos días de tareas continuadas vas a recibir tu premio y anota el día y lo que vas a regalarte cuando lo logres. Mi recomendación sería entre el día 25 y 30; eso sí, la condición imprescindible para recibir el regalo tiene que ser el haber estado realizando tus objetivos durante esos días seguidos. Solo puedes saltarte esta norma si has estado lo suficientemente enferma como para no poder realizar tu tarea diaria.

Cuando realices la planificación de tus objetivos diarios, señala los días y los regalos que vas a recibir. Tienen que ser cosas que te ayuden a mantener tu motivación y que te hagan ilusión. No tiene porqué ser siempre algo material, poder regalarte una tarde para hacer lo que te apetezca, también es un hermoso regalo.


Busca la manera de ser perseverante.

Si quieres alcanzar una gran meta, que has dividido en pequeños objetivos diarios, procura tener a alguien con quien ir compartiendo tus progresos y que sea una persona que te aliente, sobre todo en los momentos de bajón.

Es importante no caminar sola por esta senda. Yo, por ejemplo, tengo la gran suerte de contar con mi amiga y colaboradora Rosa Muro. Sin ella, no estaría publicando con la perseverancia y la dedicación con la que lo hago; porque ella me apoya siempre y me sube la energía cuando esta me baja.

Otra cosa que ayuda mucho a ser perseverante es pensar en la meta final. En cómo te vas a sentir cuando llegues a ella, cómo te verán las demás personas, qué te dicen, imaginarte cómo te felicitan, cómo vas vestida, cómo hablas… Dedica tus ratos libres a imaginar esto y disfruta con ello. Entonces, el día que te sientas más baja, te resultará más fácil activar este recuerdo y ponerte en marcha.

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