Hoy os presento un cuento que le gusta mucho a Janet. Habla de aceptarse uno mismo como es, de que cada uno tenemos un “para qué” en la vida, y eso nos da paz interior; y que intentar ser lo que no somos copiando o comparándonos con otros solamente nos lleva a la insatisfacción.

Del cuento «El jardín del rey».

 

Se cuenta que un rey quiso un jardín precioso, con todo tipo de árboles, arbustos y flores de bellos colores y aromas, y así lo proyectó con sus jardineros reales.

Pasado un tiempo, el rey vió que su jardín no crecía como él lo había soñado. Sus árboles, arbustos y flores se marchitaban y se veían mustios.

Entonces le preguntó al Roble, y este respondió que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.

El Pino dijo que se secaba porque no podía dar uvas como lo hacía la Vid.

La Vid estaba mustia porque no podía florecer como el Rosal.

Y el Rosal lloraba porque no podía ser tan alto y robusto como el Roble.

El rey siguió deambulando por su jardín cuando vio una Fresa que crecía saludable y fresca. Se acercó y le preguntó:

  • ¿Cómo es que creces con tanta vitalidad y frescura en medio de este jardín mustio y sombrío?
  • No lo sé -respondió la Fresa- Quizás sea porque siempre supuse que me plantaste porque querías una Fresa. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. Por eso me dije: “Intentaré ser Fresa de la mejor manera que pueda.”

Descubre tu misión, tu “para qué” en la vida, y acéptate como eres porque eres un ser único e irrepetible.

 

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