En su libro “Los cuatro acuerdos: Un libro de sabiduría tolteca”, el Dr. Miguel Ruíz dice: “No des nada por sentado” y esto es una de las claves para empezar la poderosa práctica del agradecimiento; “no demos nada por sentado” y empecemos a valorar las cosas cotidianas que, a menudo, no somos conscientes que las tenemos y que nos hacen la vida mucho más fácil: estar vivas, tener agua corriente, electricidad, agua caliente, comida, salud, etc. 

Aprender a valorar los pequeños detalles.

¿Te ha pasado alguna vez que, a causa de una avería, te hayas quedado sin suministro de agua o luz por unas cuantas horas? ¿Cómo te has sentido cuando se ha resuelto el problema y has vuelto a disponer de estos servicios?

No acostumbramos a ser conscientes de las cosas cotidianas que funcionan bien en nuestro día a día hasta que una de ellas deja de funcionar. A menudo, incluso, cuando esto ocurre nos enfadamos y nos quejamos. 

No somos conscientes de la cantidad de veces que las cosas funcionan bien, hasta que algo falla; nos olvidamos de dar las gracias y de valorar el resto de las veces que las cosas van bien.

La magia de agradecer.
Beneficios de practicar el agradecimiento:
  1. Mejores relaciones personales y con el entorno.

La práctica de la gratitud nos trae una mejor relación con las personas que nos rodean y con nuestro entorno. Esto es así porque al agradecer, aprendemos a valorar más lo que nos rodea, es algo que influye positivamente en nuestras relaciones.

  1.   Un nuevo enfoque de las cosas.

Cuando empezamos a agradecer, vamos cambiando nuestro enfoque y, en vez de ver todo lo malo o lo que no va bien, vamos descubriendo y valorando todas las cosas agradables que hay en nuestra vida.

La práctica del agradecimiento nos ayuda a tener más fortaleza para afrontar los desafíos de la vida y provoca efectos positivos tanto a nivel físico, como mental y espiritual en nosotras porque cambia positivamente nuestra actitud y la manera de plantar cara a las dificultades.

  1. A más agradecimiento, más por agradecer.

Cuanta más gratitud sientas, más cosas para agradecer aparecerán en tu vida. Es como una rueda que no cesa de girar y que hará que cada vez te sientas mejor contigo misma.

Dar las gracias desde el corazón atrae siempre más cosas para agradecer. Hace que nos enfoquemos en aquellas cosas que queremos y no en las que no queremos.

  1. Agradecer nos permite enfocarnos en la solución y no en el problema.

Es importante que, ante las dificultades, nos enfoquemos en las soluciones. Agradecer que tenemos la capacidad de ver la salida, de contactar con personas que nos pueden ayudar, de ser capaces de buscar las herramientas adecuadas para salir de esa situación, etc.

Estudiemos la situación que nos ha aparecido y agradezcamos el aprendizaje que nos ofrece la misma.

  1. Alcanzar la paz interior.

Dar las gracias a diario es clave para poder conseguir la paz interior. Aprende a agradecer desde el corazón y a agradecer, sobre todo, cuando las cosas no nos van tan bien. Al principio puede parecer algo difícil, pero, como he dicho a lo largo de este artículo, se trata de practicar y practicar hasta que convirtamos el agradecimiento en un hábito.

  1. Ser conscientes de lo que tenemos.

La práctica del agradecimiento consigue que seamos conscientes de todas las cosas buenas que tenemos o que nos suceden a lo largo de nuestra vida; algo de lo que, a menudo, ni siquiera nos damos cuenta.

  1. Vivir con confianza.

Vivimos en un mundo de percepciones, vemos las cosas en función de nuestras creencias, por lo que, si percibimos el mundo como una amenaza, estaremos enfocadas desde el miedo; pero si lo vemos con confianza, nuestra actitud será de agradecimiento.

Todo dependerá del color del cristal de las gafas con que miremos el mundo.

  1. Amar nuestro cuerpo.

¿Cuántas veces agradecemos a nuestro cuerpo todo lo que hace por nosotras y todo lo que nos permite hacer? ¿Cuántas veces nos quejamos cuando nos duele algo?

Nuestro cuerpo es el vehículo que nos permite movernos e interactuar con todo lo que nos rodea, y a menudo no lo valoramos como se merece.

Te invito a que cada día des las gracias a todas las partes de tu cuerpo, una a una. Agradéceles lo que hacen por ti, y cuando te duela algo o te moleste dile a esa parte de tu cuerpo que se queja, que la amas. Dile una y otra vez: “te amo; gracias por todo lo que has hecho y haces por mí”.

En el próximo artículo te hablaré del diario de agradecimiento, de lo qué es y cómo puedes llevar uno. También hablaré de cómo podemos enseñar a nuestras hijas a tener el suyo propio. 

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