“¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?”

Helen Adams Keller

Si tienes un anhelo y quieres alcanzarlo, necesitas accionarte: definir los pasos a seguir, preparación y perseverancia.

Actualmente ya sabemos que no tenemos porqué dejar nuestra vida en manos del destino, sino que nosotras podemos decidir dónde queremos llegar y enfocarnos en lograrlo. La manera más efectiva de conseguirlo es anotando la meta que deseamos alcanzar y dividirla en pequeños objetivos diarios, fáciles de cumplir y a la vez retadores.


¿Cómo establecer metas?

Es importante que te enfoques en una meta que sea realmente importante para ti, ya que esto te va a permitir mantener la motivación necesaria para seguir adelante hasta lograrla.

Una de las maneras de definir objetivos para que sean realizables es con el método SMART (acrónimo de la palabra en inglés).

Según este método, para que un objetivo sea realizable tiene que ser:

–       Specific (Específico).

Es importante que a la hora de determinar un objetivo sea lo más concreto posible ya que acostumbramos a ser demasiado genéricos. Cuanto más específico sea, más realizable.

–       Measurable (Medible).

Si no puedes medir el avance de tu objetivo será difícil que puedas llegar a la meta. Por eso necesitamos poner una fecha alcanzable a cada acción que vamos a realizar para lograr el objetivo; así tendremos una referencia para ir midiendo el avance, paso a paso.

      Achievable (Alcanzable).

Define tu objetivo con honestidad y comprensión. No te pongas jamás objetivos inalcanzables para ti. Todos los objetivos que te plantees tienen que ser alcanzables a la vez que retadores. 

       Relevant (Relevante).

¿Cuál es el impacto que tendrá el cumplimiento de ese objetivo en tu vida? 

–       Time-Oriented (Limitado en el tiempo).

Si quieres realizar el objetivo marcado, tienes que poner una fecha límite de entrega; si no, no lo terminarás nunca. Es mucho más fácil postergar los objetivos sin fecha de consecución que los que la tienen.


Divide y vencerás.

Si has establecido objetivos demasiado grandes, es vital que los dividas en tantos otros que sean más accesibles.

Marcar objetivos grandes te puede llegar a bloquear porque verás más la cantidad de tarea que te conlleva que las ventajas de llevarlas a cabo.

Dividir los objetivos en tareas pequeñas es una gran decisión si quieres lograr llegar a tu meta deseada.

No te embarques en acciones que te superen, porque suponen un pasaporte directo al abandono de tu proyecto.


Escoge objetivos que puedas empezar a trabajar ahora mismo.

Supongamos que acabas de definir los objetivos que vas a realizar para llegar a tu meta deseada, ¿qué puedes hacer hoy para empezar a trabajar en tu primer objetivo?

Es necesario poner objetivos que se puedan ir haciendo cada día y que puedas empezar a hacer algo ahora mismo, de lo contrario es mucho más fácil postergar y postergar hasta que el proyecto muere por falta de atención.


Marca prioridades.

Define en tu plan de acción: qué acciones son las que necesitas realizar primero para que tu propósito avance a buen ritmo.

Ordena las tareas a realizar por orden de importancia, tanto si decides trabajar con un solo objetivo a la vez o con más de uno alternativamente.

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