¿Qué son los grupos de ayuda?

Son unas reuniones semanales que hacemos (vía online o presenciales en Barcelona) en la que nos reunimos un máximo de ocho personas con problemas parecidos y trabajamos en grupo en ofrecer herramientas prácticas para gestionar saludablemente problemas personales, de relaciones, ansiedad, miedos o fobias, etc. que se ejercitan en un entorno grupal protegido y respetuoso.

Trabajamos en el aprendizaje de la gestión adecuada de las emociones. 

El entorno de las reuniones es seguro, es decir, es un grupo emocionalmente protegido y respetuoso.

¿Qué hacemos en los grupos?

No hay algo fijo, pero normalmente las personas exponen algo que les ha ocurrido a lo largo de la semana, que no han gestionado como a ellas les hubiera gustado y esto las ha trastornado en algún sentido. Representamos escenas y vemos las opciones propuestas por las demás personas del grupo; comentamos cosas que hayan sucedido en reuniones grupales anteriores que puedan estar relacionadas con lo que preocupa hoy al grupo…

Cuando compartimos escenas vividas que sentimos que no hemos gestionado como nos hubiera gustado y las demás personas del grupo nos dan su opinión, opciones y maneras externas de ver esa situación, sentimos un gran alivio al comprobar que no estamos solas y que además nos encontramos en un entorno en el que nos podemos expresar con total libertad sin temor alguno al juicio o a la crítica.

Con la interacción del grupo logramos modificar conductas y actitudes que no nos favorecen en nada. Semana tras semana vamos valorando el trabajo que cada persona realiza a la hora de ir cambiando estas conductas negativas para ella por otras de favorecedoras.

Quiero remarcar que nadie (ni siquiera yo) dice a las demás personas qué es lo que tienen que hacer, sino que al facilitar otras maneras de ver una situación, reflexionando sobre las preguntas abiertas que voy ofreciendo en los momentos adecuados, etc. cada persona termina descubriendo cuál es su mejor opción. 

La magia de los encuentros grupales es el hecho de no sentirte como un bicho raro, ya que otras personas sienten lo mismo que tú y pasan por problemas iguales o similares a los tuyos y que puedes expresarte con total sinceridad. Cuando digo que “puedes expresarte con total sinceridad” no me refiero únicamente al habla, me refiero también en que en el grupo puedes permitirte la confianza de poder llorar con total libertad, por ejemplo. Y esto es algo muy liberador. Demasiadas veces nos guardamos las emociones dentro nuestro y esto nos provoca limitaciones importantes en nuestro día a día.

En el grupo, cada persona encuentra comprensión, respeto, apoyo y acaba descubriendo cuál es la mejor opción a cada uno de sus problemas o situaciones.

El hecho de encontrarnos entre personas que tienen situaciones similares a las nuestras permite crear un entorno en el que nos sentimos con comodidad y, a veces, no siempre, se terminan creando lazos de amistad duraderos.

Los grupos de ayuda permiten reflexionar, conversar y practicar con los ejercicios o situaciones propuestas de la vida cotidiana con la finalidad de ofrecer el bagaje necesario para vencer obstáculos, transformar creencias limitantes por otras de poder, sacar al exterior el gran potencial que hay dentro de cada persona, en definitiva empoderar a las personas del grupo para que puedan adquirir las fortalezas necesarias en los ámbitos principales de su vida.


A quién van dirigidos estos grupos.

Los grupos que yo dirijo son para personas que tienen problemas de ansiedad, baja autoestima, que no saben cómo gestionar sus emociones, que sufren de estrés y para cualquier persona que desee mejorar su calidad de vida.

Los grupos ayudan mucho a las personas que tienen dificultades de relaciones interpersonales y que les cuesta establecer comunicaciones con las demás personas, ya que después de pasar por situaciones difíciles para ellas (en el trabajo, en la familia, etc) el grupo es un punto de apoyo importante; además, tal y cómo he dicho anteriormente, los encuentros se realizan en un entorno protegido.

Si una persona está siguiendo algún tipo de terapia, le recomiendo que hable con su terapeuta sobre su decisión de asistir al grupo. Es muy importante tener en cuenta que el grupo de ayuda no sustituye un proceso terapéutico, sino que lo complementa.


Compromiso por parte de las personas que integran los grupos.

Las personas que deciden asistir a estos grupos se comprometen a no contar nada de lo que otras personas compartan en las sesiones, a ser puntuales, ya que, no es nada recomendable interrumpir la sesión una vez ha empezado; esta puntualidad también hay que mantenerla a la hora de terminar el encuentro. 

Todos los comentarios y gestos que se realicen en el grupo serán respetuosos con las demás personas.

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