Primero, las piedras más grandes.

La narración de hoy habla de aprender a priorizar y no postergar nada de lo que consideramos importante, porque lo demás encontrará su lugar en nuestra vida.

Este es el ejemplo que usó un motivador para dejar patente la importancia que tiene una buena gestión del tiempo a un grupo de profesionales:

Cogió una jarra grande de cristal y con cuidado fue introduciendo piedras del tamaño de un puño, una a una. Cuando llegó al borde preguntó a los asistentes:

  • ¿La jarra está llena?
  • -respondieron.
  • ¿Están seguros? -replicó.

Entonces cogió un saco con piedras más pequeñas y, moviendo la jarra para que se acomodaran, fue llenándola hasta llegar al borde. Y volvió a preguntar al auditorio:

  • ¿Consideran que está llena la jarra ahora?
  • Probablemente no -dijo uno.
  • Muy bien -respondió.

Sacó un pequeño cubo con arena y la fue echando hasta llegar al borde. De nuevo preguntó:

  • ¿Está lleno ya?
  • No -respondió el auditorio al unísono.
  • Muy bien -dijo sacando una botella con agua y llenando totalmente la jarra- ¿Y ahora?
  • Sí, ahora sí -respondieron todos.
  • ¿A qué conclusión llegan con esta demostración?
  • Que da igual lo llena que esté nuestra agenda, porque si de veras lo intentamos siempre podemos encontrar un hueco -respondió uno.
  • No. Esa no es la conclusión. La enseñanza es que siempre hay que poner las piedras grandes primero, porque de no hacerlo así ya no se podrán introducir en ningún otro momento. Las piedras grandes simbolizan lo que consideramos más importante y deben ser nuestra prioridad, ya que a veces la rutina o el ajetreo diario puede hacernos perder la perspectiva y que demos prioridad a los asuntos “pequeños”, que sí tendrán cabida e impedirán que quepan los más importantes.
Las piedras grandes son las más importantes.

Este ejemplo ha sido adoptado también por maestros para enseñar a sus alumos que es necesario reflexionar y saber cuáles son nuestras piedras grandes, las más importantes, las que hay que poner primero, y no dejarlas para más adelante porque ellas son los pilares de nuestra vida, nuestros sueños, nuestros valores, aquello que somos y que queremos ser, nuestra familia, amistades, amor, aquello que nos mueve a vivir y mantiene la llama de nuestra vida encendida. Las piedras pequeñas, la arena y el agua nos llegarán de forma natural llenando los huecos y enriqueciéndonos, pero no son nuestros pilares.

¿Cuáles son tus piedras grandes? ¿Están ya en tu jarra?

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *