El cambio: algo inevitable que nos da pavor.

¿Por qué nos da tanto miedo cambiar?

Porque a menudo asociamos el cambio con pérdida y también porque lo tenemos asociado a cosas inesperadas e involuntarias que suelen ser ingratas para nosotros: la muerte de un ser querido, el despido de un trabajo, rotura de una relación de pareja…

Cuando ya tenemos las cosas habitualizadas, cualquier cambio nos hace sentir muy vulnerables e indefensos; esa sensación de vulnerabilidad nos resulta muy desagradable, y es por ello que evitamos los cambios tanto como podemos, olvidando que los cambios forman parte de la esencia de la vida, y que no los podemos evitar.

Tomar la decisión de cambiar puede suponer tener que dejar atrás personas o situaciones que nos duele soltar, aunque seamos conscientes de que seguir con ellas no nos es saludable.

El miedo a fracasar si hacemos un giro a nuestra vida y lo que la gente que nos rodea pueda decir de nosotros respecto a ese giro, también son dos de los grandes impedimentos del cambio.

El miedo al cambio te estanca y no te deja crecer ni prosperar

El miedo al cambio es uno de nuestros miedos más limitadores. Estos miedos también provienen de cómo vemos nosotras el mundo en función de nuestras creencias y de la manera que nos han enseñado a mirar la vida (nuestra familia, la sociedad donde vivimos…) y, por tanto, son unos miedos irreales que nos impiden desarrollar todo nuestro potencial. 

Todas las personas vemos el mundo según el color del cristal de las gafas con las que observamos la vida y, por lo tanto, si nos atrevemos a cambiar de gafas podremos verla con otro color y descubrir que lo que temíamos no es tan terrible como nos lo imaginábamos, de hecho, todo lo contrario, cuando nos atrevemos a hacer este cambio obtenemos lo que realmente queremos y nos sentimos en coherencia con nosotras.

No atrevernos por miedo nos lleva a la frustración, al desengaño y la impotencia.  La enfermera suiza Elisabeth Kübler-Ross, que dedicó muchos años de su carrera al cuidado de personas moribundas, dijo que, al hablar con ellas y preguntarles cuál era la cosa de la que se arrepentían en su vida, la mayoría decía que eran cosas que habían querido hacer, pero que no se habían atrevido a hacer. No esperemos a encontrarnos en los últimos días de nuestra vida para decidirnos a hacer este cambio que deseamos y necesitamos hacer. Incluso si las cosas no salen como nos hubiera gustado, saldremos ganando.

El miedo es un espejismo de la mente que utiliza las excusas para impedirte cambiar

Cuando sabes que tienes que hacer un cambio, pero no te atreves a hacerlo, pregúntate si este miedo es un miedo con fundamentos reales o es una idea de tu mente y, por tanto, no es real sino que es una creencia tuya que te está recortando las alas. Esto es fácil de detectar cuando observas las excusas que te das para no dar un paso hacia delante. Estas excusas se esconden detrás del «sí, pero…»; por ejemplo, «sí, pero soy demasiado joven», «sí, pero soy demasiado mayor», «sí, pero ahora estamos en crisis», «sí, pero ahora no tengo tiempo»…  

Acabo de recordar una historia que leí y que dice así:

“Había una vez un señor que hacía unos bocadillos buenísimos. Él salía cada mañana con su carro, se instalaba en un cruce de caminos y allí los vendía en un santiamén.

Este señor no tenía tiempo para ver la televisión ni leer la prensa y, por tanto, desconocía que estaba viviendo un período de fuerte crisis económica.

Cada vez vendía más y más bocadillos y el carro ya se le había quedado pequeño, por eso alquiló un pequeño local en el pueblo donde vivía. La fama de sus bocadillos y de la amabilidad de este señor llegaron hasta muy lejos y tenía clientes de muchos lugares diferentes. Siempre tenía la tienda llena y, nuevamente, se le quedó pequeña. Así es que, esta vez decidió pedir asesoramiento a su hijo que era un alto ejecutivo que vivía y trabajaba en la gran ciudad.

El hijo, cuando su padre le explicó los planes de expansión que tenía, le dijo: 

  • Pero padre, ¿es que no sabes que nos encontramos en medio de una gran crisis? ¿Cómo te atreves a plantearte hacer una inversión así? Ahora no es un buen momento para estas cosas.

El hombre, después de hablar por teléfono con él, pensó «mi hijo es un alto ejecutivo que vive en la gran ciudad, sabe mucho de empresa y de negocios. Si él dice que estamos en una crisis galopante, será así.”  

Y, desde ese momento, llevado por el miedo a la crisis, dejó de hacer publicidad por miedo a gastar; empezó a comprar ingredientes de precio más bajo y de calidad más baja; producía muchos menos bocadillos por miedo a no venderlos todos, porque estaban en crisis.

Progresivamente, este señor vio como la clientela iba disminuyendo hasta que ya casi nadie iba a la tienda a comprar sus bocadillos. La cosa fue tan mal, que el señor se vio obligado a cerrar la tienda.

Entonces llamó a su hijo y le dijo: «Tenías razón, hijo mío, estamos en medio de una enorme crisis.»

Proverbio chino: «Un viaje de mil millas empieza con un paso.»

¿Qué podemos hacer para vencer el miedo al cambio?

En primer lugar entender que estamos en cambio constante nos guste o no; per posar-te un dels molts exemples que podria donar-te, et diré que cada dia moren i neixen més de 400 milions de cèl·lules  del teu organisme i el teu esquelet es renova completament cada 10 anys.

Es importante entrenarte para ir aceptando los cambios y esto lo puedes ir consiguiendo haciendo pequeños cambios en tu vida; por ejemplo, si tienes un hábito poco saludable, comienza cambiándolo por otro de saludable. Siempre empieza por cosas pequeñas, que te resulten fáciles de hacer y luego ve aumentando el grado de dificultad.

Practica la meditación y la observación sin juicios que te permitan ir aceptando los cambios que te lleva la vida, los que te gustan y los que no te gustan. Conviértete en la persona observadora de tu vida.

El miedo al cambio indica poca confianza en la vida pero, sobre todo, poca confianza en tu potencial, por eso es importante que trabajes para cultivar una elevada autoestima.

Implícate en tu compromiso al cambio.  

Cuando tomas conciencia de lo que deseas cambiar, acepta el reto y empieza a averiguar qué necesitas hacer para llevar a cabo este cambio. Si quieres cambiar de trabajo, por ejemplo, entonces busca qué formación tienes que realizar para poder dar el paso; sea como sea no dudes en buscar ayuda entre los amigos, familiares o profesionales siempre que lo creas necesario.

¡Empieza! Planifica los pasos que tienes que hacer, divide todo por etapas y pon fechas de consecución

Lleva una libreta o una agenda con metas concretas que contengan fechas de consecución e intenta organizarte lo mejor posible para irlas asumiendo. 

Dice el refrán chino: “un viaje de mil millas empieza con un paso”.

Y, sobre todo, vigila con quien compartes tu deseo de cambiar; hazlo solamente con personas que te puedan comprender y que no te corten las alas.

Gracias por leerme.

Hasta el próximo artículo.

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