El miedo irracional tiene consecuencias muy negativas tanto emocionales como físicas.

Un cuento corto para ilustrar que debemos diferenciar el miedo que nos protege del miedo que nos perjudica.

Mientras un rey árabe atravesaba el desierto con su caravana, se cruzó con la Peste que marchaba a toda prisa, y le preguntó:

  • ¿A dónde vas con tanta celeridad?
  • Voy a Damasco a cobrarme mil vidas con mi guadaña.

De regreso, la Peste se cruzó de nuevo con el rey, y el rey muy enfadado le increpó:

  • ¡Me has mentido! ¡Dijiste que te cobrarías mil vidas y te has cobrado cinco mil!
  • Eso no es así. Yo me llevé mil, el resto se las llevó el miedo.

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