“Los emisarios que tocan a tu puerta, tú mismo los llamaste y no lo sabes.”
Al-Mutamar-Ibn-Al Farsh
Nosotras hemos creado nuestra realidad.

Hace unos 15 años que llegó a mi la información de “tú eres la creadora de tu vida, tú has atraído a ti las personas que hay en tu vida y las situaciones que estás viviendo” y, ¿sabes qué?, mi primera reacción ante esta formulación fue la de enfadarme. Me enojé mucho porque en ese momento mi vida la percibía como un desastre. Estaba muy mal a nivel personal, emocional, económico… y yo no quería todo esto en mi vida, entonces, ¿cómo podía haberlo creado? Recuerdo que en esa época, andar un trayecto que en otros momentos me suponía unos 10 minutos de tiempo, tardaba entre 30 y 35 minutos en realizarlo porque mi estado de ánimo era bajísimo.

Pero, afortunadamente, le fui dando vueltas a esa expresión que había llegado a mí y empecé a documentarme sobre ello. Entonces empecé a comprender el poder creativo de mi mente y de cómo a través del pensamiento, la palabra, la emoción y la acción basada en estos tres ítems, yo había ido tomando una serie de decisiones que me habían llevado hasta donde estaba; y, el gran regalo fue darme cuenta que si yo había construído mi vida (al margen de que estuviera bien con ella o no) yo podía empezar a crear un nuevo futuro para mí.

El primer obstáculo con el que me encontré fue el de que necesitaba un cambio radical inmediato y, entonces, tuve que aprender que todo es un proceso, por lo que tenía que tener paciencia y constancia para ir realizando pequeños progresos diarios. Lo que sí que tenía muy claro era que los días transcurrirían igual, tanto si yo realizaba mi proceso de cambio como si no, pero que al cabo de unos días tendría un resultado distinto si había sido constante y paciente realizando estos pequeños cambios diarios; además, me dí cuenta de que cuanto más avanzaba, más fácil me resultaba seguir. Lo comparo con lo que nos ocurre cuando hacemos un puzzle de más de 1000 piezas. Al principio solo vemos el tapete vacío y un montón de piezas dentro de una caja. Las primeras piezas que vamos poniendo son las que nos resultan más difíciles, pero si cada día vamos dedicando unos minutos a poner piezas, llegará un momento que nuestro puzzle nos parecerá fácil de hacer porque ya estará muy completo. Para mí, el proceso de cambio de pensamiento y emocional funciona de manera muy similar a la que te acabo de contar del puzzle. Al principio puede costar, pero conforme somos constantes y trabajamos en nosotras, llega un momento que todo el proceso ya nos parece viable.

Así es que sí, yo he experimentado el poder creativo de mi mente y ahora, cuando hay aspectos de mi vida que no funcionan como me gustaría que lo hicieran, lo primero que hago es reconocer que yo lo he creado y que, por lo tanto, yo tengo el poder de darle la vuelta como si fuera un calcetín.

Te recomiendo que leas el artículo que publiqué en este mismo blog y que se titula “La profecía autocumplida”.  


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