Los hábitos, tanto los que nos resultan favorables como los que no, se crean a base de repetir y repetir una misma acción todos los días, hasta que se convierten en una rutina y de allí a un hábito, que es algo que hacemos como una costumbre y sin pensar ni tener en cuenta si nos es beneficioso o no. 

Cuando damos un vistazo a cómo está funcionando nuestra vida en cualquiera de sus ámbitos y vemos que hay algunos que no están marchando demasiado bien, es que tenemos hábitos negativos que nos impiden desarrollar adecuadamente ese espacio.

Hoy te voy a hablar de cómo transformar esos hábitos negativos en positivos para que, día a día, poco a poco, puedas ir mejorando tu vida. Quizás en algún aspecto necesites soluciones urgentes, pero, con la mano en el corazón te diré que no las hay, que todo es un proceso y que todo cambio se consigue a base de consciencia y constancia, y que si tienes la valentía y la claridad de ver qué hábitos de los que tienes actualmente te están perjudicando, y decides tomar acción para invertirlos y transformarlos en otros que te favorezcan, los resultados positivos llegarán a tu vida. Sin ninguna duda.

Haz una lista y recuerda: los hábitos se cambian de uno en uno y con constancia.

Toma nota de esos hábitos negativos que tienes implantados.

Los hábitos, como he dicho antes, se van construyendo paso a paso, de manera lenta y progresiva y esto es lo que hace a los malos hábitos tan perjudiciales para nosotras porque se van implantando en nuestra vida sin que apenas nos demos cuenta y cuando esto ocurre ya forman parte de nuestra manera de vivir. Pero, con voluntad y amor hacia nosotras, los podemos cambiar por otros favorables

Para ello, como dice el título de este párrafo, dedica un tiempo a hacer una lista de, al menos, 10 hábitos que te están perjudicando.

¿Ya tienes tu lista? Perfecto. Ahora pon un número delante de cada mal hábito que hayas anotado. Ordénalos poniendo primero los que sientas que te perjudican más, o sea, de más a menos dañino.

Ahora ya tienes por dónde empezar a trabajar. Lo harás siempre de uno en uno. Recuerda que ellos se han implantado en tu vida de manera lenta y progresiva, casi sin darte cuenta, así es que el camino para cambiarlos es ese mismo, paso a paso. 


Empezando a cambiar hábitos negativos por positivos.

Ahora que ya tienes escritos por orden de mayor a menor influencia en tu vida, los hábitos que no te resultan nada favorables, vamos a ver cómo empezar a cambiarlos.

Una de las leyes que gobiernan nuestro universo es la de la Polaridad que dice que todo lo que existe en el universo tiene un opuesto igual o exacto. Dos extremos de la misma naturaleza, diferentes solamente en cierto grado y que no pueden existir uno sin el otro.

Es decir, ese hábito negativo que has escrito en primer lugar, tiene su opuesto en positivo y, cuando hayas logrado cambiarlos, el negativo ya no tendrá ni espacio ni fuerza en tu vida. 

Así es que busca el lado opuesto de tu mal hábito. Por ejemplo, si eres una persona que pasa muchas horas de su tiempo libre mirando series de televisión o películas por internet, puedes cambiar este hábito por el de leer libros, escribir o mirar conferencias sobre temas que sean de tu interés. Esto no quiere decir que no tengas que ver ni películas ni series, quiere decir que tú vas a decidir cuándo mirarlas, pero que no lo vas a hacer porque sea una rutina para ti. 

Al principio te costará un poco porque de una manera inconsciente abrirás la aplicación o encenderás el televisor para buscar una serie o una película; pero si, poco a poco, vas cambiando este hábito por el de ver conferencias o leer libros, verás que, a medio y largo plazo, tu vida mejora porque adquirirás más conocimiento y nuevas habilidades. Además, tu mente se abrirá más día a día.

Esto es algo que tendrás que hacer poco a poco; piensa que cuanto más integrado está un hábito, más se va a resistir a ser substituido. Es cuestión de paciencia y de perseverar. No hay que tirar la toalla. Cuando estés en ello el viejo hábito aparecerá, y cuando esto ocurra, en el momento en que te des cuenta, sonríe y dile: “¡Ay, picarón! No te quieres ir, ¿eh? Pues yo no te quiero más por aquí” y entonces, apagas el televisior o el aparato que estés utilizando y te pones a leer, a escuchar un audio, a ver un vídeo de algo instructivo para ti, etc. 

A base de insistencia y de no desfallecer, lo lograrás. Cuando sientas que el viejo hábito ya no tiene fuerza en tu vida diaria, es el momento de ir a por el siguiente de la lista y así.

El tiempo que puedes tardar en cambiar un hábito negativo por otro positivo es muy relativo. Depende de factores como el del tiempo que lleves con él, la influencia que tiene en tu día a día, etc.

Al principio, cambiar los primeros hábitos puede ser algo más costoso, pero verás que si perseveras y vas insistiendo, en un año habrás podido cambiar más de seis o siete hábitos negativos. Y eso, te aseguro, significa un gran cambio en tu vida.

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