“El miedo y la duda siempre han sido los mayores enemigos del potencial humano.”

Brian Tracy

Los mayores saboteadores a lo que podríamos llegar a ser son nuestros porpios miedos y dudas.

Antes de empezar me gustaría proponerte que des una mirada hacia atrás en el tiempo y pienses en aquellas cosas que te hubiera gustado hacer, pero que no hiciste a causa de algún miedo limitante o de un mar de dudas.

¿Cuál de ellas todavía te apetecería hacer? ¿Qué te impide ponerte manos a la obra? 

Te invito a que plantes cara a esos miedos limitantes que lo único que hacen es impedir que realices tus sueños.

El miedo es una de las emociones básicas y como las restantes (la sorpresa, la ira, la alegría, la tristeza o el asco) tiene una función adaptativa. No podemos vivir sin miedo porque también es una emoción que nos protege de morir o de sufrir daños importantes (tener miedo a saltar al vacío o a cruzar una autopista cuando todos los coches están pasando a alta velocidad, son miedos que me encantan tener); pero el problema viene cuando el miedo que sentimos no proviene de la emoción básica sino de las creencias formadas por los mensajes que hemos recibido en la niñez, son los que llevan implícitos los miedos de las personas adultas que nos rodean: “¡Cuidado que te vas a cortar!”, “¡Vigila que te vas a caer!”, “¡No toques esto que se rompe!”, “No digas o hagas esto que se van a reír de ti”, etc.

Este tipo de mensajes mantenidos en el tiempo nos acaban creando creencias limitantes de miedo y de dudas.


  1. Hazte amiga de tu miedo.

Como he comentado pocas líneas más arriba, tener miedo es inevitable; todas las personas tenemos miedo.

Una manera de hacer frente a lo que nos da miedo es, en primer lugar, aceptar que está ahí y que si queremos crecer, tenemos que afrontarlo.

Cuando tengas miedo a algo, además de aceptarlo, reconócelo y entonces planifica pequeños pasos para vencerlo.

Esto es como cuando une niñe tiene miedo a la oscuridad. Para que vaya superando ese miedo, primero le vamos a dejar durante un tiempo una luz encendida, luego le dejamos una luz más tenue, un piloto y luego ya puede dormir a oscuras. Todo es un proceso y con los miedos irracionales que sufrimos las personas adultas, me gusta seguir el mismo sistema.

Así es que, a ese miedo que tú sabes que no tiene fundamento porque no está aquí para salvarte la vida, sino todo lo contrario, para limitártela, es el momento de plantarle cara. Paso a paso, poco a poco y si es necesario en compañía de alguien que te ayude a ir avanzando para superarlo. 


  1. No le cedas el poder de tu vida.

No permitas que el miedo irracional te impida crecer y avanzar en tus ilusiones y tus proyectos de vida.

En el punto anterior te he comentado que una parte importante del proceso de superar un miedo irracional es el de reconocerlo y planificar pequeños pasos diarios para irlo superando.

Cuando no haces esto, cuando permites que el miedo te impide hacer lo que deseas hacer, le estás cediendo el poder de tu vida y esto siempre acaba doliendo mucho.

Si no puedes enfrentarte a ese miedo tú sola pide ayuda lo más urgente que puedas, ya sea a una persona amiga o a una profesional. Pero no lo demores ni un instante más.


Rellena el formulario y cuéntame en qué te puedo ayudar. Recuerda que la primera sesión es gratuita.

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