Es importante que empieces a ganar confianza en ti.

La autoconfianza te aleja del miedo irracional (aquel que solo existe en tu mente) y te permite vivir con niveles más bajos de ansiedad.

Algo que para mí es clave: cuanto más confías en ti, menos crítica es la vocecita que tenemos en nuestra mente y que no puede estar callada. Es esa voz que, cada vez que decides empezar un proyecto nuevo, empieza a lanzarte objeciones y mensajes de miedo mezclados con los de las creencias limitantes. Dominar esa vocecita es clave para mantener la ilusión y poder ser más perseverante a la hora de desarrollar cualquier proyecto.

Cuanta más confianza ganas en ti, mejor es tu autoestima y tus relaciones con las demás personas.

Cuanto más confíes en ti misma, menos creeencias limitantes tendrás.

Además, las críticas y los comentarios de la gente te van a importar bastante poco porque solo tienen fuerza cuando dudamos de nosotras mismas y de nuestro gran valor. Cuando aprendes a apreciar quién eres y lo que vales, esto deja de tener una influencia negativa en ti.


La confianza se construye a base de autoconocimiento.

Cuanto más te conozcas, más podrás conocer tus valores y tus habilidades. Einstein dijo una vez que si un pez se valora por su capacidad en trepar por los árboles, toda su vida creerá que es un inútil; evidentemente este pez no se conoce bien a sí mismo, porque entonces valoraría su habilidad de nadar y dejaría para los primates la de trepar por los árboles.

Cada una de nosotras tenemos una habilidad distinta a la de las demás personas, y si nos hemos tomado tiempo para conocernos, sabremos en qué somos más hábiles y lo potenciaremos. Esto es algo que reforzará mucho nuestra autoestima y nos irá aportando más y más confianza en nosotras mismas.

Cuando tú decides dedicarte tiempo a redescubrir y a valorar tus habilidades para potenciarlas (sin querer ser quien no eres ni intentar hacer aquello para lo que no has nacido, solo porque tus adultos de referencia te dijeron que aquello era lo mejor para ti), la confianza en ti misma se disparará porque te encontrarás como pez en el agua.

Todavía en la actualidad hay muchas familias que les “quitan de la cabeza” a sus hijes la idea de desarrollar alguna profesión artística, ya sea en el mundo de la actuación, pintura, escultura, etc. porque lo consideran un hobby. Esto, además de una gran limitación a la esencia de esa persona, es una manera de bloquear la confianza en ella misma.

Si a ti te ocurrió esto durante tu infancia y/o adolescencia, te invito a que te tomes el tiempo necesario para sacar a la luz esa habilidad que te había entusiasmado de ti y que, siendo fiel a tus mayores, terminaste guardando en un baúl.

Cuando empieces a desarrollar eso que solo tú sabes, tu autoconfianza se disparará sin ninguna duda.


Los bebés son confiados por naturaleza.

Nacemos siendo personas confiadas porque la confianza es algo imprescindible para un bebé, ya que nace totalmente indefenso y depende completamente de las atenciones (alimentación, higiene, afecto…) de las personas adultas.

Los bebés son confiados por naturaleza.

Aprendemos a desconfiar con los años y gracias a los mensajes que recibimos de nuestras personas adultas. Hay que diferenciar muy claramente lo que supone cuidar y proteger de peligros durante los primeros años de vida a sobreproteger y limitar. 

Cuidamos y acompañamos cuando vigilamos discretamente por la seguridad de les niñes, pero les recortamos la libertad y su capacidad de aprendizaje por experiencia cuando les estamos encima como si fuéramos helicópteros.

Así es que si aprendimos a desconfiar, podemos aprender a confiar. Ahora somos personas adultas que podemos cuidar de nosotras.


Algunas cosas que puedes hacer para tener más autoconfianza.

Inscríbete en una actividad grupal.

Hacer alguna ocupación en grupo es algo que te ayuda a generar confianza en ti. Inscríbete a algo que te apetezca y no abandones. Quizás al principio lo pasarás un poco mal pero, día a día, irás conectando con el grupo y ganarás confianza en ti.

¡Muy importante! Deja de compararte con las demás personas.

Casi siempre que nos comparamos con alguien, lo hacemos a la baja y nos devaluamos porque nos enfocamos en todo lo que esta persona hace bien o sabe hacer y nosotras no.

Recuerda la frase de Einstein del principio de este artículo y, sobre todo, no te compares con nadie.

Si admiras a una persona y te gustaría hacer o ser como ella, en lugar de compararte, estúdiala, imítala y aprende de ella. Luego adapta a tu estilo lo aprendido y sigue adelante.

Cultiva el pensamiento positivo.

Enfócate siempre en lo que quieres lograr y en cómo puedes hacerlo. Cada vez que te des cuenta que estás pensando negativamente sobre ti o sobre algo relacionado con lo que estás haciendo, cuestiónalo y mira cómo puedes darle la vuelta.

El pensar negativamente tiene una influencia importante en nuestro autoconcepto. Las personas que tienen pensamientos negativos constantes son personas con una autoestima bastante baja y esto provoca que tengan muy poca confianza en ellas mismas y en sus posibilidades.

No se trata, de ninguna manera, de autoengañarse, se trata de no devaluarse.

Es importante también reconocer cuándo no podemos hacer algo, pero entonces, en lugar de pensar que no servimos, que las demás personas son mejores que nosotras porque ellas lo han hecho, etc. podemos pensar que lo hemos intentado y que esta vez no nos ha salido bien. Entonces, decide estudiar y aprender la manera correcta de hacerlo o valorar si ahora es el momento o no de llevarlo a cabo.


Esto es todo por hoy.

Muchas gracias por leerme.

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