Qué es el apego.

El apego es un lazo de unión entre un recién nacido y su persona de referencia. Esta conexión le da al bebé la seguridad de saber que hay alguien que le ama y satisface sus necesidades básicas de aseo, alimento y afecto, principalmente; por eso, este tipo de apego es saludable porque le da seguridad.

El apego en la infancia es saludable, porque asegura la propia supervivencia y crecimiento.

Cuando somos personas adultas podemos tener algunos tipos de dependencias saludables; por ejemplo, si voy al centro de salud me pongo en manos de las personas que trabajan allí, dependo de su profesionalidad; o cuando voy en autobús, dependo de que la persona que lo conduce lo haga adecuadamente, respetando el código de circulación, etc.

Como he dicho al inicio de este párrafo este tipo de dependencias són útiles, sensatas y convenientes.

Los problemas empiezan cuando mantenemos relaciones de dependencias emocionales con otras personas, con objetos, situaciones, etc. porque entonces dejamos de ser libres y de tener paz interior.


Dificultades de desapegarse.

Cuando estamos apegadas a algo o a alguien nos cuesta muchísimo desapegarnos a pesar de saber y de ser conscientes del dolor y las limitaciones que nos conlleva esta relación tóxica que mantenemos y a la que no sabemos cómo poner fin.

Es lógico que nos cueste mucho soltar relaciones de apego, especialmente cuando hablamos de vínculos entre personas porque hacerlo supone sufrir dolor y hasta miedo, algo que nos impide ver la situación tan extremadamente limitante que nos trae esta relación de apego insano.

La dificultad más grande que vivimos cuando nos planteamos desapegarnos de alguien es porque llevamos bastantes años con esa persona, compartiendo espacio, objetos, amistades, etc. y nos enfocamos en todo lo que vamos a perder si rompemos esta relación tóxica; eso nos impide ver lo limitadas que estamos y lo que podemos ganar cuando nos liberemos de esta pesada carga.

Es importante no realizar este proceso solas, recomiendo pedir ayuda a una persona amiga o, mejor aún, a una profesional, ya que es un proceso duro y con cierto grado de dificultad.

Mi experiencia profesional me ha dejado claro que las personas que realmente quieren liberarse de una relación de apego, lo logran.

Lo primero que hay que vencer es el ruido mental, que no es más que el miedo a una nueva situación.

Primero vas a soltar y liberarte en tu mente.

Para poder realizar un buen camino hacia el desapego primero trabajaremos en nuestra mente, que es la que está enganchada a esa situación. El apego es una adicción que, a pesar de que nos trae un montón de efectos secundarios en nuestra vida, no queremos soltar.

Esto ocurre porque nuestra mente tiene miedo y nos empieza a mandar mensajes de que “no estamos tan mal”, “al menos esto lo conocemos”, “¿y si lo que viene es peor?”, etc.

Así es que primero vamos a tener que trabajar en nuestros pensamientos limitantes y empezar a cuestionarlos.

Puedes empezar por hacer una lista de todas las situaciones que no están bien en tu vida a causa de este apego: qué estás dejando de hacer por ti, en qué está limitada tu libertad individual, cómo te dejas tratar por la persona con la que tienes el apego, etc.

Escribe lo que puedas y más. No te detengas hasta que sientas que lo has expuesto todo.

Déjalo reposar un día y luego lee todo lo que has escrito. Piensa si esto que te está mostrando la lectura lo querrías para la persona que más amas en estos momentos, si es el tipo de vida con el que habías soñado, y, si la respuesta es no, queda claro que necesitas darle la vuelta a todo esto.

El apego insano hacia otras personas lo único que hace es robarnos la energía y el amor propio; si no le ponemos fin, acabamos siendo títeres en manos de otras personas, viviendo vidas de dolor y tristeza sin ni siquiera ser conscientes de ello. 

Ahora escribe debajo de cada ítem que hayas escrito algo totalmente contrario. Si has escrito: “es que no puedo vivir sin esta persona” (algo totalmente irreal porque a la única persona a la que puedes decir “no puedo vivir sin ti” es a ti misma) escribe:

“al sentir que no necesito a esta persona para vivir, ella pierde todo su poder sobre mí y podré ser libre”.

Ahora ponla en presente: “ya no te necesito para vivir, has perdido todo tu poder sobre mí y ahora soy libre.”

Escribe esta frase una y mil veces, repítetela cada vez que te venga un pensamiento de apego hacia esta persona.

Y así hasta que consigas desmontar todos los argumentos que te manda tu mente.

Es importantísimo que en este trabajo, especialmente, seas perseverante, tengas mucho amor, respeto y paciencia hacia ti.

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