“Si estableces objetivos y los persigues con toda la determinación que puedes reunir, tus talentos te llevarán a lugares que te asombrarán.”

Les Brown

Tener metas claras, tomar acción y ser constante, ese es el camino hacia tu objtetivo.

A lo largo de nuestra vida pensamos o decimos: “¡Cómo me gustaría lograr esto!” o “¡Me encantaría saber hacer esto!” y lo dejamos allí, en el aire.

Mi propuesta de hoy es la de invitarte a que le saques el polvo a esos sueños que se encuentran en un rincón de tu corazón esperando latentes a que los rescates y les permitas ver la luz.

No esperes ni un momento más. Recupera aquello que te ilusionaba hacer y que nunca hiciste y planifica cómo conseguir convertirlo en realidad.


Paso número 1. Escribe en el cuaderno tus sueños e ilusiones.

Siéntate con toda la calma del mundo y dedica un buen rato a rescatar aquellas cosas que decías que serías de mayor o aquellos proyectos que te vinieron a la mente y que jamás llevaste a cabo. Aquellas cosas que cuando miras atrás, las ves con nostalgia o que cuando sabes que alguien lo ha llevado a cabo, te despierta algo de envidia.

Hazlo con calma. Escribe en forma de lista y cuando la tengas hecha, estudia cuál de estas ilusiones es más realizable para ti ahora.

¿Ya está? Pues vamos a seguir. 


Paso 2. Planifica dividiendo esta gran meta en objetivos pequeños.

Es el momento de planificar, de definir tu mapa de ruta. Imagina que tu gran meta es un puzle de más de mil piezas. ¿Verdad que no se te pasaría por la cabeza hacerlo de una sola vez? De hecho, si lo intentaras, lo más seguro es que te bloquearas y lo dejaras estar. Esto mismo ocurre cuando queremos hacer grandes cosas en un lapso corto de tiempo.

Cuando ya tienes tu gran meta clara, ahora lo que puedes hacer es anotar en una agenda o en un cuaderno qué vas a hacer cada día y a qué hora lo vas a llevar a cabo.

Esto es clave. Un pequeño objetivo diario que, si ya se encuentra escrito en tu agenda, te resultará mucho más fácil realizarlo.

Al final del día, escribe en ese mismo cuaderno o agenda si has llevado a cabo tu compromiso contigo o no. Si es que sí, perfecto. Te vas a dormir con una gran paz interior; si es que no, te recomiendo que anotes el motivo. Escribe con sinceridad, porque es algo entre tú y tú. ¿Qué ha ocurrido? ¿Ha sido por pereza? ¿Porque te faltaba algo? ¿Porque necesitas aprender una cosa nueva que todavía no sabes?

Es importante que no te riñas, que no te enfades contigo. Eso sí, para el día siguiente comprométete contigo con más firmeza porque sino lo tendrás complicado para llegar a tu meta.


Paso 3: Premia tu constancia y dedicación.

Una vez tienes definido tu mapa de ruta en la agenda y ya sabes qué tareas vas a realizar cada día, entonces escribe cada 20 días, por ejemplo, con qué te vas a premiar. Aquí vale todo lo que te puedas permitir y tienen que ser cosas tangibles o intangibles que te hagan ilusión.

Es importante que tú decidas cada cuántos días vas a premiarte y también que durante ese período de tiempo vayas preparando tu regalo.

Nota: La condición para disfrutar de este premio es que los días que hayas decidido (como mínimo 15 días y como máximo 30) sean seguidos. Si has dejado de hacer tu tarea un día, aunque sea por una causa ajena a ti, comienza a contar de nuevo.

Estudia y prepara el premio con el que te vas a obsequiar cuando alcances tu meta final. 


Paso 4: Sé constante y mantén tu enfoque en lo que vas a lograr.

Hay algunas cosas que nos ayudan a ser constantes y perseverantes, como por ejemplo, el recordarnos a diario la ilusión que nos hace lograr nuestra meta; contar con una o dos personas que nos acompañen moralmente (o en cualquier otro aspecto) y que nos den fuerza y ánimo para seguir. Por ejemplo, yo, si no fuera por el apoyo y la colaboración de mi amiga Rosa Muro, yo no sería tan constante a la hora de publicar los artículos. Ella, además de corregir y de programar lo que escribo, lleva la sección de cuentos e historias en este mismo blog.

Es MUY IMPORTANTE que cuando compartas tus proyectos o ilusiones con otras personas, las elijas bien. Tienen que ser personas que te tiendan la mano, que cuando decaigas te recuerden que es tu proyecto y que necesitas seguir adelante y que no te juzgan ni te critican, sino todo lo contrario.


Paso 5: Descubre tus creencias limitantes.

Cuando intentas una y otra vez llevar a cabo tu proyecto y siempre encuentras obstáculos para hacerlo posible, es imprescindible que revises tus creencias sobre todo esto.

Pregúntate qué piensas de las personas que hacen lo que tú quieres hacer y de todo lo que corresponde al proyecto.

Tómatelo con calma porque esto lleva tiempo. Primero el descubrir y anotar cómo te estás autosaboteando y después, estudiar cómo cambiar las creencias limitantes por otras de poder.

En este punto, especialmente, las personas que nos dedicamos al coaching de manera profesional, te podemos ayudar muchísimo.


Eso es todo por hoy.

Muchas gracias por leerme.


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