Hoy te propongo unos ejercicios que te van a permitir estar en un estado de calma que es algo que nos aporta grandes beneficios.

Cuando logramos estar en un estado de calma:

  • Se potencian nuestra concentración y agudeza mental.
  • Aumenta nuestra energía.
  • Sentimos más alegría.
  • Estamos más abiertas a la intuición y a la creatividad.
  • Empezamos a mantener una mejor relación con nosotras mismas y, por lo tanto, con las demás personas.
  • Nos permite tener más tiempo de calidad con nosotras mismas y disfrutar más de lo que nos rodea.

Aquí solo he nombrado seis de los muchos beneficios que nos aporta el poder alcanzar un estado de calma porque lo que hoy pretendo es darte cinco ejercicios que te permitan alcanzarla.


  1. Incorpora la risa en tu día a día.

Cuando te levantes por la mañana, mírate al espejo y haz muecas divertidas. Ríete de ellas. La risa es algo que podemos provocarnos aunque no tengamos ganas, así es que te invito a que al principio fuerces la risa.

Si practicas a diario, verás como cada vez te cuesta menos esfuerzo provocarte la risa.

Reír nos aporta grandes beneficios, nos ayuda a no pensar en problemas, a respirar mejor, a fortalecer nuestro sistema inmunológico y un montón de cosas más.

Lo mejor de todo, es que, a diferencia de la mayoría de propuestas que te ofrezco en este blog y en mis redes sociales, reír aporta beneficios desde el primer instante.

Quiero aclarar que cuando escribo sobre reír, me refiero a esa risa contagiosa que te deja sin fuerzas. 


  1. Canta y baila música alegre.

Al menos durante 20 minutos cada día reproduce música alegre que puedas cantar a todo pulmón y bailar moviendo todo tu cuerpo como mejor te parezca.

Canta y baila música alegre.

No te dé reparo alguno que te puedan oír tus vecinas, o las personas que pasan por la calle; déjate llevar por la música y canta y baila sin permitir que nada ni nadie perturbe este maravilloso momento.

Cuando bailas y cantas sintiendo tu cuerpo y te dejas seducir por la música y por el baile, conectas con una parte de ti que está relacionada con la espiritualidad, con tu mayor esencia, con tu yo más perfecto y maravilloso. Es algo que te mereces vivir en tu día a día. 


  1. Sal a pasear.

Caminar relajadamente, sin prisas, observando lo que hay alrededor, viviendo y gozando del presente, es uno de los mejores regalos que te puedes hacer.

Es un momento tuyo, de calma, de desconectar o silenciar el teléfono móvil. Aprovecha para pararte de vez en cuando, cerrar los ojos y sentir los sonidos que te rodean, la brisa o incluso el aire acariciando tu cara, los olores que te llegan, etc.

Luego, cuando estés en casa, cierra los ojos y conecta con toda esa experiencia del paseo y, si te apetece, escribe en tu cuaderno de las emociones todo lo que sientas dentro de ti.


  1. Colorea, dibuja, pinta.

Ten un cuaderno en el que puedas dibujar, pintar… o, si lo prefieres, un libro de mandalas para colorear. Sea como sea, déjate llevar por la creatividad y dedica un tiempo a esta parte artística. Hazlo con la tranquilidad de saber que es algo que hacer para ti, que nadie tiene que valorar tu creación y que lo único importante es que durante ese momento estés cien por cien concentrada en ella.

Cuando termines de dibujar o de colorear, te recomiendo que escribas por detrás de la hoja, cuál era tu estado de ánimo antes, durante y después de hacerlo. Escribe también, cualquier otra cosa que consideres relevante con respecto a tu expresión artística.


  1. Siéntate en un banco.

Si puede ser en un parque, muchísimo mejor. Busca un espacio que sea tranquilo y lo más silencioso posible.

Siéntate en un banco y empieza a observar todo lo que te rodea: árboles, animales, personas, etc.

Disfruta de todo lo que te rodea, sé consciente de ello.

Observa como la brisa o el viento más fuerte balancean o mueven las ramas de los árboles. Cierra los ojos e intenta percibir los sonidos que te rodean. Sonríe. Siente tus pies confiadamente apoyados en el suelo. Siempre que te resulte posible, descálzate y siente la conexión con la Madre Tierra.

Como ves, estos ejercicios son fáciles y agradables de hacer y, aunque quizás no te lo parezca, tienen unos enormes beneficios sobre tu calma interior y tu bienestar en general.

Te recomiendo que los vayas probando como si se tratara de un juego. Es importante que aprendamos a vivir la vida como un juego, bueno, más que aprender, diría que a recordar, porque en la infancia ya la vivíamos como un juego hasta que las personas adultas que nos cuidaban nos inculcaron que la vida era algo muy serio, y, lo creímos; pero lo peor de todo es que, a menudo, continuamos creyéndolo.


Muchas gracias por leerme.

Hasta el próximo artículo.

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