Un discípulo le preguntó a su maestro:

  • Mis padres me han pedido, ya que tú eres un anciano tan sabio, que te pregunte qué cosas puede hacer un maestro como tú que no puedan lograr las demás personas.

El anciano respondió:

  • Bueno, cuando como, simplemente como; cuando duermo sólo duermo, y cuando estoy hablando contigo, sólo estoy hablando contigo.

El joven le respondió sorprendido:

  • Pero, maestro, esto también lo hago yo y no por eso soy sabio.

El maestro sonrió y le dijo:

  • ¿De verdad? ¿Quieres decir que cuando duermes no empiezas a recordar los problemas que has tenido a lo largo del día o que no piensas en los que podrás tener cuando te levantes? ¿Estás seguro que cuando comes no piensas en lo que vas a hacer cuando termines? ¿O que cuando estoy hablando contigo no estás pensando en lo que vas a decirme en el momento que yo deje de hablar, o incluso antes de que termine?

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