El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida.
No puede jugarse en ningún otro lugar. 
Eckhart Tolle

Vive el presente, recuerda el pasado y no temas el futuro,
porque no existe, ni existirá jamás. Sólo existe el ahora.
Christopher Paolini

Si eres una persona que me sigue en mis redes sociales, ya sabrás que me gusta mucho compartir frases inspiradoras y sanadoras como estas que te acabo de compartir ahora.

En este caso las frases nos hablan de lo importante que es vivir el presente; cosa que comparto, pero en esta y otras frases con las que me he encontrado, me falta el “cómo vivir el presente en el día a día” y esto es lo que desearía compartir aquí contigo.

Tenemos una mente inquieta y viajera

¿Cuántas veces nos ocurre que estamos conversando con alguien y, en lugar de escucharle, estamos esperando que termine de hablar para decir nosotras algo? o ¿Cuántas veces estás en un sitio, pensando en lo que harás y a dónde irás cuando salgas de allí?

Es normal, nuestra mente divaga con gran facilidad. Está acostumbrada a ir de un sitio a otro sin parar, a darle vueltas y más vueltas a las cosas; pero todo esto no es más que ruido mental, un verdadero obstáculo a tu paz interior.  Cuanto mas movida esté nuestra mente, menos claridad tendremos nosotros para tomar decisiones, para sentir, para disfrutar; por eso es tan importante realizar prácticas que vayan centrando nuestra mente en una sola cosa cada vez, en una atención plena; o, dicho de otra manera, a vivir el momento presente.

5 prácticas para vivir el presente

  • Aprender a observar sin juzgar

Observarte y observar sin críticas ni sin juicios.  Aquello que te molesta de tu vida, aquello que no te gusta; en lugar de criticarlo te invito a que te sientes cómodamente y empieces a trazar un plan para cambiarlo o para cambiar tu perspectiva en el supuesto que el cambio no dependa de ti. 

Yo, al principio, cada vez que me descubría emitiendo un juicio; me decía a mi misma con una sonrisa: “¡Eh! Esto es criticar y tú ahora no te quieres enfocar en esto”; y me enfocaba en observar.

Sé que repito una y otra vez lo mismo, pero todo es cuestión de práctica y de constancia. 

  • Aprender de los más pequeños

¿Te has fijado alguna vez en cómo juegan, dibujan o hacen las cosas los más pequeños?  Ellos cuando juegan, juegan; no están pensando: “Ay, dentro de un rato me vendrán a buscar para darme un baño y después cenar…”; No, ellos están presentes en el juego.

¿Y lo rápido que se reconcilian entre ellos?  Cuando se pelean, a los dos minutos ya están jugando de nuevo, abrazándose y riendo juntos.  Somos los adultos que vamos y les decimos: Pero, ¿cómo vuelves a jugar con ella después de haberos peleado?  Esa es la diferencia: ellos vuelven a jugar juntos porque están en el presente y los adultos estamos en el pasado, en este caso.

Así es que vuelve a ser una niña y cada vez que estés haciendo algo, hazlo con toda tu atención puesta allí.  Cuando tu mente se vaya a otro sitio, la acompañas amablemente de nuevo al momento presente.  Yo le digo: “¡Uy! ¿Pero a dónde vas? Vuelve aquí.” Y vuelvo a enfocarme en lo que estaba haciendo.  Ya sabes, todo es cuestión de práctica y todo es un entreno; y cuanto más practiques con menos frecuencia se despistará tu mente.

  • Salir de la angustia

Entonces yo empecé a practicar varias cosas que me permiten estar más en el presente y vivir con más paz y mucha menos angustia.

En primer lugar, siempre que me doy cuenta que me voy o al pasado nostálgico o al futuro incierto, me paro y respiro profundamente.  Dos o tres veces.  No más, porque lo que quiero es estar profundamente concentrada en las respiraciones.

Y entonces me pregunto: “Janet, aquí y ahora, ¿tienes todo lo que necesitas para vivir?  Entonces hago un repaso mental:

  • Lo imprescindible: Tengo aire para respirar.  ¡Bien!
  • Si yo estoy compartiendo este vídeo y tú lo estás viendo, significa que tenemos las necesidades básicas cubiertas y que podemos disfrutar de unos minutos juntos.  ¡Genial!
  • Acto seguido, empiezo a agradecer con una sonrisa: Gracias, gracias, gracias.

Pruébalo, ya lo verás.

Si, a pesar de todo esto, continuas con una cierta angustia: ves al baño, mójate las muñecas, mírate en el espejo y sonríe.  Tengas ganas o no.  Sonríe. 

¿Te has dado cuenta de cómo te sientes cuándo alguien te sonríe?

  • Baila, canta, muévete.  Principalmente cuando te sientas mal

Algo que también me funciona mucho es ponerme una o más canciones que me gustan y cantar, bailar o moverme como me apetezca en ese momento.  Sin filtros.  Como si volviera a ser una niña.

Así es que practica una actividad que te permita mover tu cuerpo: gimnasia, bailar, andar, incluso cantar…

  • Breves momentos de silencio y de intimidad contigo misma

Una práctica muy importante para mí y que me ayuda mucho en mi día a día: pasar ratos conmigo en silencio.  Observando, sin juzgar.  Poniendo mi atención en la respiración.  En mi cuerpo.  ¿Qué me dice mi cuerpo?

Lo observo con amor y respeto.  Sin juicios.  Y cuando me descubro juzgando, sonrío y digo: ahora no, ahora no estoy para esto.

Parar varias veces al día para realizar dos respiraciones profundas, supone algo muy potente para practicar el estar en el presente.  Como digo tantas y tantas veces, es una práctica.  Empieza con dos o tres respiraciones varias veces al día y luego ves ampliando este tiempo.  Poco a poco te irás sintiendo mejor y te resultará más fácil relajarte y estar en el momento presente.

Utiliza lo que quieras, pero, es urgente que dejes de dar vueltas y más vueltas a las preocupaciones.

El pasado forma parte de tu vida, pero no para que estés enganchada a él

No estar en el pasado no significa no recordar o no tener el pasado como algo de lo que aprender o que forma parte de nuestra vida, y no estar en el futuro no significa que no planifiques tu mañana.

Significa no engancharte en el pasado en el sentido de machacarnos en cosas que podíamos haber hecho y no hemos hecho; cosas que podíamos haber dicho y no hemos dicho… 

Muchas gracias por leer mi artículo.

Janet Recasens

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