El cuento de hoy nos explica que no debemos valorarnos en función de lo que nos valoren los demás, cada persona es única y valiosa y debe amarse y respetarse a sí misma.

Valórate, eres una pesona única y valiosa, muy valiosa.

A un muchacho le decían que no hacía nada bien, que no valía, que no era listo y que era torpe. Ese menosprecio de los demás hacía que se sintiera inseguro para hacer nada. Pero un día decidió visitar a un sabio maestro y le contó lo que le sucedía. El sabio le respondió:

  • Ahora mismo no te puedo ayudar porque antes debo resolver un asunto. Aunque si me ayudas, acabaré antes y podré atenderte.

El muchacho se sintió desvalorizado de nuevo, pero, cabizbajo, aceptó ayudar al sabio que, quitándose un anillo, se lo entregó al joven diciéndole:

  • Aquí fuera tengo un caballo. Cabalga hasta el mercado y vende este anillo porque tengo que pagar una deuda. Consigue el precio máximo, pero que no sea menor a una moneda de oro.

El muchacho ofreció el anillo a muchos mercaderes, pero se reían y ninguno ofreció la moneda estipulada por el sabio. Así es que volvió apesadumbrado y sin haber vendido el anillo.

  • Lo siento mucho. Ningún mercader ha querido pagar la moneda de oro. La oferta máxima fueron tres monedas de plata.
  • De acuerdo. Primero debemos saber el verdadero valor del anillo, y eso lo sabrá mejor que nadie un joyero. Así es que vuelve a montar y vete al joyero. Pregúntale cuánto te daría por él, pero no lo vendas, sea la cantidad que sea.

El joven cabalgó de nuevo. El joyero, después de examinar minuciosamente el anillo, le dijo que ese anillo valía unas setenta monedas de oro. El joven, emocionado, corrió a casa del sabio a contárselo. Después de escucharlo, el sabio volvió a ponerse el anillo y contestó:

  • Sabía que los mercaderes no valorarían el anillo en su justo valor. Ni siquiera en una setentava parte de su valor.

Y añadió:

  • Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Rechaza la evaluación de cualquier ignorante, depende de ti que se lo permitas. Debes mirar en tu interior y no lo que digan los demás.

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