Hoy me gustaría compartir contigo cuatro de las cosas que tengo integradas en mi vida y que me dan mucha paz interior.

Cambiar las rutinas mantiene despierto el cerebro.
1.- Haz dieta de las noticias.

Las informaciones que dan en los telediarios o que ocupan las primeras portadas de los periódicos acostumbran a referirse a cosas desagradables que suceden.

Yo, ya hace años que no miro las noticias en la televisión y que las sigo con precaución por los otros medios. Seguramente no estoy muy al día de lo ocurre en el mundo, aunque tampoco vivo desconectada, lo único que ocurre es que soy muy selectiva con el alimento que le doy a mi mente y así como no me bebería un bote de veneno conscientemente, tampoco quiero darle tóxicos a mi mente.

Te invito a que pruebes a no seguir los informativos durante una semana y que selecciones a qué noticias dedicas tu tiempo y tu energía.

Hazte el firme propósito de no estar siempre al día.


2.- Sonríe mucho.

Incorpora el hábito de sonreír hasta que se convierta en algo que realizas mucho. Sonríe cada vez que veas tu imagen reflejada en algún espejo o cristal. No importa si no tienes ganas, tú empieza a sonreír a tu imagen y a poner caras divertidas cada vez que te veas. Normalmente tenemos una desagradable tendencia que es la de que cuando vemos nuestra imagen reflejada en algún sitio, enseguida criticamos nuestro físico: que si cuántas arrugas, que si he engordado, que si he adelgazado, que si tengo más canas, que si vaya ojeras que llevo hoy, etc. y así nos van las cosas.

Mi invitación es que cada vez que te veas te sonrías, te mandes besos, te guiñes el ojo, te saques la lengua… lo que sea con tal de provocarte una sonrisa.

Poco a poco, tu subconsciente empezará a relacionar tu imagen con una sensación agradable y dejarás de fijarte en lo que no te gusta tanto de ti.


3.- Haz algo distinto dentro de tu rutina.

El cerebro se acomoda a las cosas que hacemos con frecuencia y las acaba automatizando, pero esto hace que él no trabaje y no se ejercite. Para estimular tu cerebro es interesante desconcertarlo un poco haciendo algunos cambios.

Por ejemplo, si tu hábito es que cuando te levantas te duchas y después desayunas, pues al menos un día a la semana, primero desayuna y luego te duchas. 

Cambia la ruta de tus desplazamientos habituales, no vayas siempre por el mismo camino.

Modifica de sitio algunas de las cosas que utilizas normalmente; por ejemplo, cambia la papelera de sitio (verás que al principio tirarás más de un papel al suelo porque es un gesto que haces ya sin pensar), o también algún mueble.

Estas cosas ejercitan al cerebro y lo mantienen en forma.


4.- Habla con una persona de confianza sobre tus miedos irracionales.

Cuando compartes con alguien aquellas cosas que a ti te dan miedo pero que a la otra persona no (ella tendrá otros miedos que tú no tienes), en primer lugar te permite liberarte del peso que supone tener esto dentro de tí, y en segundo lugar también es una buena manera de tener un punto de vista distinto al tuyo que te sirva para destruir estos miedos. Sé prudente y cuando compartas algo así hazlo con personas que te ayuden y que no se burlen ni te hundan.

Se trata de que esto te sirva para ir liberándote de esos miedos irracionales que te impiden hacer cosas que deseas hacer.

Pide a estas personas que te acompañen a dar un paso hacia adelante para vencer esos miedos. Después de este primer paso irán llegando más y más. 

Esto es todo por hoy, espero de todo corazón que estas ayuditas te resulten de utilidad.

Gracias por leerme.

Janet

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