Un pedacito de cielo.

El cuento de hoy trata de lo poco que valoramos lo que tenemos o lo que nos rodea.

Se cuenta que un campesino decidió vender sus tierras, con la casa incluída, porque se hartó de arar, sembrar y recolectar. Aunque no le faltaba nada, consideraba su trabajo demasiado duro y rutinario.

Pensó en su vecino para que le redactara el anuncio de venta, puesto que era un poeta renombrado. El vecino accedió y al día siguiente, muy de mañana porque tenía que ausentarse un par de meses, se lo entregó. El anuncio decía así:

Vendo un pedacito de cielo, adornado con verdes prados. Lo cruza un río de agua cristalina y pura, en cuyas orillas florecen las más bellas flores y crecen árboles frondosos.”

A los dos meses regresó el poeta a su casa, y le sorprendió que la finca de su vecino no se hubiera vendido. Fue a saludarlo y le preguntó:

  • ¡Hola vecino, amigo mío! ¿No tuvo compradores?
  • No lo sé, porque no llegué a poner el anuncio. Después de leerlo comprendí lo afortunado que soy por vivir en el lugar más maravilloso del mundo.

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