“Lo que vas pensando constantemente va creando tu realidad porque esta insistencia condiciona tu forma de hablar, de comunicarte y de actuar.”

Janet Recasens

Tu enfoque determina tu futuro.

Ten cuidado con lo que piensas y sientes.

Nuestra mente siempre está pensando en algo, no podemos callarla; pero lo que sí que podemos hacer es dirigir los pensamientos que pasan por ella.

Los pensamientos recurrentes y con fuerza emocional van creando nuestra vida porque es allí donde ponemos nuestro foco de atención y, por lo tanto, nos iremos dirigiendo hacia todo aquello (personas, situaciones, objetos…) que es coherente con lo que estamos pensando con tanta intensidad y frecuencia.

Esto puede acercarnos cada día a la vida que deseamos o a la que no deseamos, independientemente de lo que nos merezcamos y de si nos comportamos bien o mal. Es una ley del universo, la ley de vibración, esa dice que todo en el Universo se mueve y vibra a una velocidad u otra, y que todo lo que vibra en una misma frecuencia se atrae y conecta.

Nuestros pensamientos también tienen una frecuencia vibratoria, que se manifiesta a través de la fuerza emocional que nos producen; si yo tengo pensamientos de angustia, toda yo vibraré en esta sintonía por lo que iré conectando (de una manera inconsciente y sin quererlo) con lo que se encuentra en la misma onda. Esta es una de las razones principales por las que nos interesa tener cuidado con nuestros pensamientos e ir cambiando aquellos que detectemos de baja frecuencia vibratoria.


Cómo ir cambiando los pensamientos de baja vibración (negativos) por los de alta vibración (positivos).

 1.    Escribe un diario de gratitud.

Adopta el hábito de escribir cada día cosas que agradecer. Anota todo aquello que te pase por la cabeza. No importa si es algo que te ocurrió o que tuviste hace horas, semanas, meses o años, lo que te interesa es que sea algo para agradecer, desde las personas que han formado o forman parte de tu vida, el haber podido aprender a leer y a escribir, objetos que has tenido y/o tienes, experiencias bonitas que has vivido, etc.

2.    Toma nota de tus pensamientos negativos.

Lleva un registro de los pensamientos negativos y revísalo cada día. Observa y acepta cada uno de ellos.

Felicítate por darte cuenta de que estás pensando negativamente y luego escribe el mismo pensamiento, pero en positivo.

Este ejercicio es muy poderoso porque, por un lado, te permite tomar consciencia de que estás teniendo un pensamiento negativo, y por otro, para poderlo transformar en uno de positivo.

Hacer esto diariamente es algo que te va a permitir mejorar tu vida.

3.    Piensa en lo que quieres y no en lo que no quieres.

Es importante tener cuidado en enfocarte en lo que quieres y no en lo que no quieres. Aunque parezca lógico es algo que no hacemos si no tomamos consciencia de ello.

Por ejemplo, la Madre Teresa de Calcuta no iba a manifestaciones convocadas en contra de la guerra, solo iba si eran manifestaciones en favor de la paz. La diferencia es muy importante porque estar en contra de la guerra es pensar en “guerra” y es lo que no queremos; en cambio, cuando decimos “en favor de la paz” estamos alienadas en lo que sí queremos, que es la paz.

Practica el ir cambiando las palabras que contienen conceptos que no quieres (enfermedad, pobreza, guerra, conflicto, etc.) por las que engloban los que sí quieres (salud, prosperidad, paz, acuerdo, etc.).

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