Tu bien más preciado.

 

El cuento de hoy es un supuesto de Jorge Bucay que habla de un bien que no podemos almacenar ni acumular y que encuentro precioso. Yo lo he contado con mis palabras:

Imagínate que existe un banco que cada mañana ingresa diariamente en tu cuenta la nada despreciable cantidad de 86.400 €, ni uno más ni uno menos, sin pedir explicaciones pero con dos únicas restricciones:

  • La cuenta no mantiene los saldos de un día para otro y no los puedes acumular, es decir, si no los gastas todos ese día pierdes los que no hayas gastado, y al día siguiente tendrás 86.400 € para gastar, ni uno más ni uno menos.
  • Todo el dinero que hayas retirado, si no lo has gastado, se desvanece. Desaparece. Como por arte de magia.

Hay una tercera restricción adicional, y es que nadie sabe hasta cuándo durarán esos ingresos. Cada día habrá ese ingreso, sin intermitencias, hasta que no haya más ingresos.

Lógicamente, sacarás ese dinero y lo gastarás en tus seres queridos, en las cosas que quieres, en tus proyectos, en ayudar… en lo que sea, pero intentarás gastarlo todo puesto que lo que no hayas gastado se perderá.

¿Has caído en la cuenta de qué banco te hablo? Es el tiempo. Bucay habla de los 86.400 €, que son los 86.400 segundos que tienen las 24 horas de un día, ni uno más ni uno menos. No los podemos guardar ni almacenar; los usamos o los perdemos, según queramos. Y son finitos, puesto que un día ya no tendremos más.

Ahora, viéndolo así, ¿en qué gastarás tu bien más preciado?

 

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