La práctica de la meditación aporta grandes beneficios a todas las personas. Incorporar el hábito de meditar unos minutos cada día te va a permitir (siempre que seas constante y no abandones antes de tiempo) transformar aspectos importantes de tu vida.

Haz de la meditación un hábito y obtendrás grandes beneficios.

Algunos beneficios de la práctica de la meditación.

No puedo nombrarlos todos porque este artículo no terminaría nunca, pero te dejo con algunos que considero importantes: 

  • Llegas a adquirir fuerza para lidiar con los momentos más duros de tu vida.
  • Te alivia el estrés y la ansiedad.
  • Logras mejorar tu concentración y la memoria.
  • Vas consiguiendo, progresivamente, tener una buena calidad de vida.
  • Si tienes la constancia suficiente como para introducir este hábito en tu día a día, obtienes la tan deseada paz interior y alcanzar una buena relación contigo.


Mis trucos para que puedas iniciarte en la práctica de la meditación.

Empieza muy progresivamente.

Siempre propongo a mis clientes un ejercicio sencillo, pero muy eficaz:


Meditación parada.

Te invito a que, varias veces a lo largo del día, dejes lo que estés haciendo, cierres los ojos y hagas dos respiraciones conscientes. Solamente dos, pero poniendo la máxima atención a cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Al final del día, habrás sumado un buen número de respiraciones conscientes y te sentirás mucho mejor.

Si al principio te cuesta, ponte una alarma suave para recordarte hacerlas. Esto, que parece demasiado sencillo para ser eficaz, es algo increíble. Pruébalo y verás.

Al ser dos respiraciones es mucho más asequible el mantener la atención plena en ellas y, al hacerlas varias veces, al final del día has podido acumular unos cuantos minutos de respiración consciente.

Práctica este ejercicio tantas veces como puedas (sin límite) y cada día. Aprovecha todos los momentos que puedas para hacer estas respiraciones. Los beneficios que obtendrás son extraordinarios.


Cuando tu cuerpo se pare, aprovecha para hacer respiraciones conscientes.

Un momento perfecto para hacer las respiraciones conscientes que te comento en el párrafo anterior es cuando tu cuerpo físico se para por algún motivo: un semáforo con la luz roja, la cola para realizar un pago o cualquier otra gestión, mientras esperas a alguien, etc.

En todas estas ocasiones nuestro cuerpo está parado pero, en cambio, nuestra mente sigue pasando de un pensamiento a otro, normalmente, a toda velocidad. Este es el instante adecuado y perfecto para concentrarte en tu respiración, en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, en observar (sin emitir ningún tipo de juicio y sin poner etiquetas) todo lo que te rodea.

Puedes aprovechar los semáforos rojos, o cualquier tiempo de espera, para hacer respiraciones conscientes.

Siempre a la misma hora.

Una semana más tarde ya puedes sentarte en un sitio tranquilo, con una posición cómoda y hacer el ejercicio del apartado anterior, pero ahora dedicándole unos 10 minutos.

Dedícate a observar lo que ocurre en tu cuerpo cada vez que el aire entra y sale de él. 

Si los primeros días 10 minutos son demasiados, empieza con 5 y aumenta el tiempo día a día.

Elige la misma hora cada día. Sea cual sea. Lo importante es que se convierta en un hábito saludable para ti, y esto se consigue a base de repetir lo mismo una y otra vez.


La postura.

Cuando te sientes y antes de meditar, coloca tu cuerpo de la siguiente forma:

  • Espalda recta para facilitar la circulación del aire por tu cuerpo.
  • Piernas sin cruzar y pies bien asentados en el suelo. 
  • Brazos y manos reposando sobre los muslos. A mí me gusta poner las palmas de mis manos mirando hacia arriba, en posición de recibir.
  • Boca entreabierta y con una leve sonrisa. En la mandíbula inferior acostumbra a acumularse muchísima tensión y si tenemos la boca cerrada podemos llegar a apretar los dientes. Esto no ocurre si la mantenemos un poco abierta. 
  • A mí me gusta cerrar los ojos mientras medito, pero, si tú prefieres tenerlos entreabiertos puedes hacerlo poniendo tu atención en un solo punto. Como te sientas mejor.
  • Reajusta tu cuerpo hasta que sientas que está cómodo y que nada te molesta.

Esto es largo de escribir, pero muy rápido de hacer.


Dos momentos del día que son clave en tu vida.

  • El instante de despertar.

Te recomiendo que cada mañana, cuando abras tu ojos y antes de levantarte, hagas dos respiraciones profundas de agradecimiento a la vida por un nuevo despertar. Al terminar, puedes decir: “¡Gracias!” y empezar tu día con una nueva energía.

  • Al irte a dormir.

Una recomendación importante es la de dejar pasar al menos media hora desde el instante en que miras tu móvil, la televisión o cualquier otro aparato que te proporcione material visual, hasta el momento de acostarte. 

Las imágenes de estos dispositivos son extremadamente impactantes para nuestro cerebro y dificultan mucho un descanso tranquilo.

Vigila lo que estás pensando mientras te duermes, porque la mente continúa con ello cuando ya estás durmiendo. Si notas que tienes la cabeza llena de pensamientos intranquilos, ponte música tranquila o escucha algún audio con mensajes nutritivos.


Muchas gracias por leerme. Un abrazo.

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