Si tu felicidad depende de lo que hagan los demás, supongo que te encontrarás en dificultades.

Richard Bach

Amarte no es ser egoísta.

Primero hablaré de qué es la autoestima

Es el concepto que tenemos de nosotras mismas, qué pensamos, cómo nos vemos, qué confianza tenemos en nuestras capacidades, cómo nos valoramos, cómo hablamos de nosotras, cómo nos sentimos cuando alguien nos hace un elogio o una crítica…

En función de cómo nos sintamos con nosotras mismas o según el concepto que tengamos, tendremos una autoestima elevada o baja.

Que nadie te confunda: amarte no es ser egoísta

En mis conferencias y talleres me encuentro a menudo con personas que me preguntan: 

  • Pero si me pongo en primer lugar, ¿no soy egoísta?
  • Si me quiero incondicionalmente, ¿no soy egoísta?

Nada más lejos de la realidad. Si te descubres pensando o diciendo cosas de este tipo, es urgente que empieces a revisar tus creencias limitantes y tu autoconcepto.

Y con esto no digo en absoluto que no cuidemos con amor y con dedicación de las personas que lo necesitan.

El problema empieza cuando creemos que sólo nosotras podemos cuidar bien de las personas que amamos, o que nos ha tocado “sacrificarnos” y nos conformamos con una situación que nos va alejando de quién realmente somos y nos olvidamos de nuestras propias necesidades. Porque eso no es amarnos en absoluto.  

Cuando tenemos una autoestima elevada, cuando nos queremos y nos valoramos de manera sincera y plena; lo que estamos haciendo es llenarnos de amor saludable, natural, libre, puro; es desde este estado que podemos amar a los demás sin condiciones y aprendemos a poner límites saludables.

Es muy difícil amar incondicionalmente si nosotras no nos amamos incondicionalmente

El psicólogo estadounidense Wayne Dyer decía que «no podemos dar lo que no tenemos», es decir, si tú me pides un quilo de manzanas pero yo tengo un quilo de naranjas, sólo te podré dar un quilo de naranjas porque es lo que tengo y no un quilo de manzanas porque no las tengo.

Si quieres dar y recibir amor incondicional y sincero, debes llenarte de este amor incondicional y sincero primero porque, como he dicho antes, no puedes dar lo que no tienes.

Oscar Wilde decía que “amarse a uno mismo es el inicio de una aventura que dura toda la vida”; a menudo no somos conscientes que estamos con nosotras desde el momento que nacemos hasta el momento que nos muramos y que, además, pasamos 24 horas al día con nosotras; de ahí la urgencia de revisar qué relación tienes contigo misma y qué puedes hacer para mejorarla.

Salir de nuestra zona de confort tiene una fantástica recompensa.

Nosotras no somos lo que nos ocurre

No somos perfectas, nos encontramos en un camino de aprendizaje constante y en este transitar por la vida tendremos experiencias que nos gustarán más o menos, pero siempre tenemos que tener en cuenta que nosotras no somos estas experiencias; por eso es muy interesante hacer este ejercicio que te propongo a continuación, lo más a menudo que puedas. 

Por ejemplo, cuando suspendemos un examen, acostumbramos a machacarnos, a veces, de modo exagerado y todo.

Así es que, si esto ocurre, en vez de hundirte, adopta esta poderosa frase:

Aunque no he aprobado este examen, quiero y me acepto incondicionalmente.

La misma fórmula se puede aplicar en todos los aspectos de la vida y supone un gran cambio cuando empiezas a usarla a menudo:

Aunque no he conseguido el trabajo que quería, quiero y me acepto incondicionalmente.

Aunque no estoy compartiendo la vida con la persona que quisiera, quiero y me acepto incondicionalmente.

Aunque (pon aquí la situación que te ocurra), quiero y me acepto incondicionalmente.

No aceptes el papel de víctima

Nos situamos en el papel de víctima cuando tenemos una autoestima baja y culpamos a los demás (familia, sociedad, gobierno…) de lo que nos pasa.

Esta es una posición que puede parecer cómoda porque nos exime de responsabilidades ya que nosotras no tenemos ninguna culpa de que haya crisis, por ejemplo, o de que mi pareja me deje o que no encuentre trabajo a la edad que tengo… pero en realidad es una trampa muy peligrosa porque deja en manos de los demás el gobierno de nuestra vida.

La trampa que significa esto es la de que si yo quiero cambiar una situación de mi vida que no funciona bien, pero resulta que la culpa es del gobierno de turno, por ejemplo, no podré cambiarla hasta que este gobierno no cambie.

Cuando construimos una autoestima elevada, vamos descubriendo que nosotras somos responsables de la vida que tenemos en estos momentos, que la hemos ido construyendo con lo que hemos pensado, dicho y hecho en el pasado y que si esto es así, está en nuestras manos el poder cambiar todo aquello que no nos gusta. Pensando, diciendo y haciendo cosas distintas en el momento presente es el primer paso, ya que es ahora, en estos momentos, que estamos construyendo nuestro futuro.

No digo que sea fácil, pero sí que lo puedes lograr

Cuando explico esto que acabo de escribir, hay personas que me dicen que no es fácil; y lo sé, porque lo vivo en mi día a día; sé que cuesta mucho decidir cambiar cualquier aspecto de nuestra vida porque hacerlo significa un esfuerzo extra y algo a lo que le tememos, porque implica tener que salir de nuestra zona de confort, pero hacerlo siempre tiene una fantástica recompensa.

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