“Para mí, Coaching es obtener lo mejor de las personas. Es el potencial de la gente para maximizar su propio rendimiento.”

Timothy Gallwey

Todas las personas nacemos con todo lo que necesitamos para vivir una vida plena y grande que nos permita disfrutar de todo lo que requerimos para ello; pero conforme vamos creciendo y recibiendo mensajes limitantes, de miedo, de carencia… en nuestro cerebro se va instaurando la convicción de que no podemos hacer esto o lo otro, de que nunca alcanzaremos la meta que deseamos lograr porque no somos capaces o no merecemos, etc. 

En el momento en el que nos damos cuenta que nos encontramos limitadas por miedos irreales y decidimos tomar acción, es cuando el coaching se convierte en nuestro gran aliado para que podamos superar todas estas barreras autoimpuestas.

La fuerza del coaching es que la coach no te dirá lo que tienes que hacer, sino que te va a realizar preguntas que te van a permitir descubrirlo por ti misma. Las preguntas que hacemos en coaching no son para responderlas al momento, son para empezar a activar nuestro cerebro a encontrar las respuestas correctas para nosotras. 

Nunca hay dos procesos de coaching iguales y, aunque las preguntas son una de las herramientas más poderosas en todo proceso de coaching, no es la única. La coach elegirá para cada situación con su cliente la que considere más adecuada. 


Puntos importantes a tener en cuenta en un proceso de coaching.

Las características principales en todo proceso de coaching son:

  • La confidencialidad. Las personas que intervienen en un proceso de coaching, ya sea individual o grupal, se comprometen a no compartir con nadie ni a hacer público nada de lo que se comparta en las sesiones.
  • El respeto. Algo totalmente imprescindible para tener una buena convivencia, y más aún en cualquier proceso de coaching. 

La coach no juzgará ni etiquetará jamás a su coachee, le cuente lo que le cuente. 

En la sesión previa y gratuita del proceso de coaching ambas partes pueden decidir si van a trabajar juntas o no; pero una vez han decidido que sí, el respeto y la confidencialidad mutuos son dos cosas imprescindibles para llevar a buen puerto el barco del proceso de coaching.

  • La responsabilidad. En el primer encuentro con mis clientes siempre explico que yo doy el 200% de mí en cada proceso de coaching, pero que esto no sirve de nada si ellas no se comprometen totalmente en el mismo. Esto incluye asistir a todos los encuentros acordados con puntualidad; avisar con la máxima antelación posible antes de cancelar una sesión y realizar el trabajo acordado entre cada encuentro. 
  • La constancia y la disciplina. Sin ellas no podremos avanzar en ningún proceso de coaching ya que no vamos a lograr progresar si no somos constantes, no bajamos la guardia y nos tomamos muy en serio todo este proceso de mejora personal.

Los buenos resultados llegan cuando sumamos responsabilidad con constancia y disciplina.


Rellena el formulario y cuéntame en qué te puedo ayudar. Recuerda que la primera sesión es gratuita.

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