Son varias las causas que pueden provocar pesadillas.
Hablemos de las pesadillas.

Una pesadilla es un sueño desagradable que provoca miedo, terror, ansiedad, angustia, etc. y que, al menos en el momento de despertarnos de él, acostumbramos a recordar.

En una pesadilla vivimos situaciones de peligro que percibimos como si fueran reales.

Se cree que las pesadillas son una forma que tiene nuestro cerebro de manejar los miedos (normalmente irreales) que sentimos.

Son varias las causas que pueden provocarnos pesadillas, por ejemplo, cuando hemos vivido un hecho traumático (como puede ser un accidente de coche, la muerte de una persona querida, haber sufrido una agresión física o maltrato reiterado, etc.); también vivir en un estrés causado por las preocupaciones producidas por el miedo a perder un trabajo, a la enfermedad de un familiar,…

Otras cosas que nos provocan pesadillas son el consumo desmesurado de alcohol o la fiebre alta.


Pesadillas en les niñes. 

Les niñes de hasta cinco años, todavía no saben distinguir muy bien lo que es real de lo que es fantasía y eso les hace ver monstruos y seres extraños; esto es algo que por la noche les acostumbra a provocar pesadillas.

Mi hije, de pequeñe, evidentemente también tenía mucha imaginación y tenía muchas pesadillas. Elle lo pasaba bastante mal y cuando se despertaba angustiade yo iba a su habitación, me ponía a su lado y entonces le proponía un pequeño juego que resultaba muy efectivo.


Cómo ayudaba a mi hije cuando tenía pesadillas nocturnas

Tal y como he dicho antes, lo primero que hacía era acudir a su llamada de auxilio; luego, me sentaba en su cama, le abrazaba y entonces contábamos hasta tres en voz alta, luego soplábamos fuerte a la vez y con ello conseguíamos empotrar el mal sueño contra la ventana. 

Luego repetíamos esto una segunda vez, con esta segunda vez, la pesadilla salía de la habitación y quedaba al otro lado de la ventana.

Finalmente, volvíamos a soplar una tercera vez. Esta era la definitiva, el mal sueño empezaba a alejarse y alejarse por el cielo hasta que desaparecía de nuestra vista. Después de esto, le daba otro abrazo, un beso y elle se quedaba dormide profundamente hasta la mañana siguiente.

No todos los niños sufren terrores nocturnos.

Hablemos de los terrores nocturnos

Recuerdo que una vez, cuando mi hije tenía unos cuatro años se despertó gritando y llorando desconsoladamente. Cuando fui a su habitación, le abracé como hacía siempre que tenía pesadillas, pero esta vez vi que le ocurría algo distinto. 

Elle temblaba y gritaba que tenía la cama llena de arañas y que se la querían comer. Entonces encendí la luz de su habitación para calmarla y mostrarle que en su cama no había ni una araña; pero ella miraba la cama con los ojos muy abiertos y asustada continuaba diciéndome: “La cama está llena de arañas. ¡Mira cómo corren!”

Reconozco que me asusté, pero empecé a hablarle con voz muy tranquila mientras continuaba abrazándola, pero elle parecía no escuchar mi voz porque estaba sufriendo un episodio de terror nocturno y no había manera de consolarle.

Finalmente se calmó y logró dormir. Cuando, a la mañana siguiente, le pregunté qué le había pasado, no se acordaba de nada.

No todes les niñes sufren terrores nocturnos, de hecho, a mí me pilló por sorpresa porque mi hije mayor no sufrió nunca un episodio de este tipo. Pero es importante saber que existen y que, a pesar de que nos pueden asustar mucho, no suponen ningún problema grave.

Los terrores nocturnos acostumbran a aparecer de madrugada y cuando el sueño es muy profundo. Ante un episodio de terror nocturno lo único que podemos hacer por nuestre hije es acompañarle y esperar a su lado hasta que se calme; afortunadamente estos sucesos suelen a durar poco rato (aunque nos pueda parecer una eternidad).

Las causas que provocan los terrores nocturnos son varias: algún tipo de medicamento nuevo que le hayan recetado, fiebre muy alta, acostarse muy tarde y con excitación, recuerdos de experiencias angustiantes vividas durante el día…

En el caso de mi hije lo que le ocurrió es que siempre ha tenido mucha imaginación y todo lo que le sucedía a lo largo del día ejercía un fuerte impacto en elle.

Por fortuna, este fue un episodio de terror nocturno de una sola vez, pero es importante tener en cuenta que si une niñe tiene terrores nocturnos con frecuencia es importante consultarlo con une profesional.


Diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos
  • Las pesadillas se acostumbran a recordar cuando nos despertamos; los episodios de terrores nocturnos, no.
  • Cuando les niñes tienen pesadillas se pueden despertar, pero no es así con los terrores nocturnos. Estos vendrían a ser una especie de sonambulismo.
  • Cuando une niñe tiene una pesadilla llega a consolarse con nuestra presencia y nuestros abrazos; esto es algo que no ocurre ni durante ni después de sufrir un terror nocturno.


Eso es todo por hoy.

Muchas gracias por leerme.

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