“Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas.”
Sigmund Freud
No reprimas más tus emociones.

Nacemos con una serie de emociones básicas ya incorporadas, como son la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, el asco y la sorpresa; y también tenemos otras  secundarias que son grados de las básicas, por ejemplo: el pánico, el terror, el temor… son emociones secundarias del miedo.

Las emociones básicas tienen una función adaptativa al medio y no son malas, ni siquiera las que no nos gusta tanto tener, como son el miedo, la tristeza, la ira o el asco. Todas ellas, en el contexto adecuado nos permiten vivir. 

Estas emociones básicas están para que las podamos expresar libremente porque es la manera saludable de hacerlo. 

Cuando de pequeñas nos decían “no llores”, “no te rías tan fuerte”, “no estés triste”… aunque nos lo dijeran con la mejor de las intenciones, lo que ocurría es que nos estaban reprimiendo el expresar las emociones y nosotras nos las guardábamos dentro.


¿Qué ocurre cuando no expresamos nuestras emociones en el momento adecuado?

Pues que se quedan dentro de nosotras en estado latente, como un volcán dormido y que, en el momento más inesperado e inoportuno, estallan de la peor manera posible.

Sufrimos un pronto de ira, de llanto o de risa sin entender muy bien porqué y qué hacer con ello.


¿Cómo evitar que las emociones reprimidas se presenten de la peor manera posible?

Pues empezar por reconocer que las tenemos allí y dándoles espacio para que se expresen. Si sientes que tienes ira reprimida, lo que puedes hacer es golpear almohadas o un saco de boxeo; encuentra la manera de poder gritar y sacar fuera todo lo que llevas acumulado.

Llora si sientes que te han impedido o no te has permitido llorar cuando necesitabas hacerlo.

Escribe en tu diario emocional cómo te encuentras respecto a estas emociones básicas, cuál sientes que han reprimido más a lo largo de tu vida, y trabájala. No dejes por más tiempo estas emociones allí, frenadas.

Cuando salgas al aire libre y siempre que puedas, salta, baila, canta, ríe, llora… sin tener en cuenta ninguna otra opinión que no sea la tuya.


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