“Es clave no permitir que el miedo irracional nos paralice.”

Janet Recasens

Nuestra mente pone todo tipo de excusas para evitar el cambio, le gusta tenerlo todo controlado, y hace suya la frase: «Más vale malo conocido que bueno por conocer». Rompe con esta frase tan limitadora y paralizadora.

Miedo al cambio.

Todas las personas tenemos campos de nuestra vida que necesitamos cambiar para que estos mejoren, pero, en cierta manera, es como si no los quisiéramos ver porque reconocerlos supone tenernos que plantear este camino de cambio y esto es algo que nos provoca bastante dificultad.

Así es que, el primer paso para hacer cualquier cambio es el de detectar y tomar consciencia de esos hábitos perjudiciales para nosotras y que tenemos muy arraigados en nuestra vida.

Una vez seamos conscientes de ellos y decidamos transformarlos por otros que sean saludables contaremos con las dificultades que va a poner nuestro cerebro para que no realicemos estos cambios.

La propuesta es que, una vez tengas localizados los hábitos que frenan tu crecimiento, adquieras entonces el compromiso contigo y decidas cambiarlos por otros que te resulten beneficiosos para ti. Algo que te va a ayudar a lograrlo es empezar por el que te sea más fácil de cambiar y te mantengas enfocada en el resultado final, en cómo te sentirás cuando lo hayas logrado.


Las excusas.

Cuando empiezas cualquier proceso de cambio, tu cerebro asustado (luego te cuento porqué está asustado) empieza a mandarte una serie de excusas para conseguir hacerte desistir y te rindas.

Cosas del tipo: eres demasiado joven, demasiado mayor, para qué te vas a complicar la vida ahora con lo bien que estás, etc. Entre tu y yo, podemos confesar que muchas veces este cerebro nuestro es muy convincente y consigue su propósito. Nosotras sentimos un cierto grado de frustración y él se siente falsamente aliviado.

Y ahora te cuento por qué tu cerebro hace saltar todas las alarmas asustado cada vez que tú tomas la decisión de realizar algún cambio. Nuestro maravilloso cerebro es un fan de la automatización, a él le encanta tenerlo todo controlado y esto lo consigue cuando, a base de repetir un hábito, consigue hacerlo funcionar sin esfuerzo; cada vez que te planteas un cambio de hábito, él se asusta porque esto significa que tendrá que aprender de nuevo una serie de acciones que solamente podrá automatizar a base de repetirlas una y otra vez; de ahí la importancia de perseverar sin rendirse en la integración del nuevo hábito.

Si eres una persona que habitualmente conduce, quizás puedas acordarte de la primera vez que te sentaste ante el volante del coche de la autoescuela, incluso muy probablemente llegaste a creer que jamás conseguirías coordinar todo lo que requerías hacer para conducir; pero a base de coger el coche una y otra vez, llega un momento que lo haces sin estar pendiente de cómo cambias la marcha del vehículo o cómo frenas, y además puedes mantener una conversación con la persona que tienes al lado.

Este es un claro ejemplo del proceso que siguen los hábitos para que queden implantados en nuestra vida y el cerebro llegue a automatizarlos.

Si sientes que necesitas hacer cambios en tu vida pero te cuesta muchísimo y acabas desistiendo, pide ayuda a una persona amiga o profesional que te ayude a llevar a cabo estos cambios. 

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