“Todo puede ser arrebatado a un hombre salvo la última de las libertades humanas: elegir su actitud en cualquier conjunto de circunstancias.”

Viktor Frankl

Qué actitud adoptamos ante lo que nos ocurre es nuestra elección.

Una querida amiga mía, Adri, me recomendó un libro que ella estaba leyendo y, viniendo de quién venía la recomendación, ese mismo día me lo compré y lo empecé a leer. No pude dejarlo hasta terminarlo. El libro es “La bailarina de Auschwitz” escrito por Edith Eger, una superviviente de ese campo de exterminio.

La primera parte del libro es, al menos para mí, muy dura porque describe la vida de cuando ella era una adolescente que vivía con sus padres y hermanas más todo lo que ocurrió después: sus padres asesinados nada más llegar al campo de exterminio y todo el miedo, humillaciones, hambre y frío que tuvieron que soportar Edith, su hermana y miles de personas más, por no decir todo el horror que tuvieron que vivir mientras estuvieron allí.

Una vez superada esta parte del libro, que reconozco que se me hizo durísima, la autora nos aporta una serie de joyas increíbles. 


El perdón como camino a la sanación o el victimismo carcelero.

Hemos comentado más de una vez la importancia que tiene el perdonar para poder eliminar todo el veneno que nos trae el rencor y la rabia por cosas que sucedieron. Una persona como Edith, una superviviente del exterminio nazi, nos habla de la fuerza del perdón para poder vivir en paz.

Ella, que, con los años se doctoró en psicología en los Estados Unidos, comenta en el libro que en el año 1975 realizó un viaje a Israel para entrevistarse con otras personas supervivientes de campos de concentración para estudiar cómo estas habían sobrevivido y prosperado (evidentemente algunas lo lograron y otras no) después de este gran trauma sufrido.

Edith observó que las personas que no habían prosperado, aquellas que su mente se había quedado prisionera en esos campos de concentración, eran las que estaban obsesionadas con la venganza y le decían que jamás perdonarían lo que les habían hecho. Eso las convertía en víctimas perpetuas de lo sufrido y las bloqueaba para poder vivir su propia vida. Las que habían dejado atrás su sed de venganza, eran las que habían logrado salir adelante y tener una vida próspera.

La diferencia entre permanecer anclados mental y emocionalmente en un pasado horrible, represor e injusto, o decidir seguir hacia adelante dejando esta etapa en el pasado por más difícil que sea, es la de vivir en una cárcel permanente o vivir en libertad, y esto es una elección.


A LA BÚSQUEDA DE LA ATENCIÓN, AFECTO Y APROBACIÓN DE LAS DEMÁS PERSONAS.

Desde la niñez tenemos un miedo que nos persigue hasta la etapa adulta: es el miedo al abandono.

Y por ello siempre andamos buscando lo que la autora denomina “las tres A”: la atención, el afecto y la aprobación.

Cuando somos pequeñas buscamos constantemente la atención, el afecto y la aprobación de las personas adultas de referencia. Cuando estas tres A no son atendidas adecuadamente, el miedo al abandono se dispara y entonces hacemos lo que sea para poder captar la atención, el afecto y la aprobación de nuestros padres.

Conforme vamos creciendo nos vamos alejando progresivamente de quienes somos realmente para irnos convirtiendo en el tipo de persona que les gusta a ellos. Es algo que va ocurriendo sin ni siquiera darnos cuenta porque es un acto de supervivencia. El problema se agranda conforme vamos creciendo ya que en ese momento seguimos buscando esas tres A, pero ahora con otras personas.

En la adolescencia, podemos hacer cosas que no congenian con nuestros valores para poder agradar a nuestro grupo y que las personas que lo forman nos acepten en él.

De más adultos, soportamos relaciones tóxicas tanto de amistad como de pareja con tal de ser aceptadas.

Podemos romper este dañino círculo vicioso empezando a trabajar en nuestro amor propio, en tomar consciencia de la importancia de cultivar una autoestima saludable.Te invito a que leas el artículo que escribí en su momento titulado “Qué puedes hacer para mejorar tu autoestima”.

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