“Nunca te rindas, porque ese es exactamente el lugar y la hora en que cambiará la marea.”

Harriet Beecher Stowe

Los errores no son fracasos, son aprendizaje. Ser consciente de eso es básico para no perder la motivación y seguir avanzando.

Rendirse tiene dos matices distintos que me gustaría aclarar. Hay una manera de rendirnos que tiene que ver con el entregarnos, el soltar nuestros problemas y confiar en la vida. Es cuando pedimos a nuestro intelecto que se aparte y que deje paso a nuestra parte más espiritual, la que sabe resolver la mayoría de nuestros problemas.

En este artículo quiero hablar del otro significado. El que tiene que ver con rendirnos cuando estamos a punto de alcanzar nuestra meta, el de tirar la toalla antes de tiempo. Ambos son muy distintos.


La limitación de interpretar los errores como fracasos.

Cuando estamos enseñando a nuestras hijas a andar, a comer, a escribir,… aceptamos perfectamente que no lo hagan bien a la primera, las vamos acompañando con paciencia sabiendo que “nadie nace enseñado”; pero conforme vamos creciendo, acostumbramos a aceptar mal las equivocaciones, que vemos como fracasos y que además nos provocan la angustia de creer que las personas que han sido testigo de nuestros errores creerán que somos inútiles.

Y eso es una de las cosas más terribles para nuestro crecimiento personal. Cuando nos avergonzamos de nuestros errores y los vemos como algo malo, nos rendimos antes de tiempo y no logramos alcanzar nuestros objetivos, ni siquiera los más elementales.


¿Cómo te has sentido cada vez que te has rendido antes de tiempo?

Te invito a echar un vistazo hacia tu vida pasada y que pienses en aquellas cosas que has querido realizar, pero que no has terminado porque te has rendido antes de tiempo.

Y ahora, valora cómo te sientes cuando miras atrás y ves las ilusiones y los proyectos que se han quedado en el tintero por ello.

¿No te apetecería poder lograr lo que te propones? ¿Qué te parecería empezar a admitir que las personas adultas tampoco nacemos enseñadas y que cometer errores forma parte del aprendizaje? ¿Comenzar a tener más paciencia y a ser más comprensiva contigo misma?

Cada vez que realices algo nuevo y te equivoques (porque lo normal es cometer errores) descubrirás que, a base de práctica y de ir aprendiendo de cómo no hacer las cosas que no salen bien, ya eres capaz de hacerlo sin equivocarte.


Enfócate en la ilusión por lograrlo.

Cada vez que tengas la tentación de abandonar tu proyecto, piensa en la ilusión con la que lo iniciaste y en cómo te vas a sentir cuando consigas completarlo.

No te quedes con eso tan fatídico que dice: “Casi lo logré”, porque ese “casi” es papel mojado, no sirve para nada.


Planifica tu camino hacia la meta.

Algo que ayuda muchísimo a no abandonar antes de tiempo es tener planificadas las acciones diarias que necesites realizar para llevar a cabo tu proyecto.

Sea lo que sea que vayas a hacer, planifica lo que vas a hacer cada día hasta lograrlo.

Esto, que quizás sí que signifique un tiempo de trabajo extra, es una potente herramienta que te va a permitir llegar a la meta sin rendirte antes de tiempo. Tener estas acciones diarias programadas facilita que no tengas que estar pensando cada día qué es lo que necesitas hacer y te permite enfocarte en esa tarea diaria.

Mi recomendación es que al final del día anotes en tu libreta si has realizado la tarea que habías programado y que cuando lleves entre 25 y 30 días seguidos haciéndola, te des un regalo; si hay uno o más días que no la has hecho, escribe qué ha pasado: ha sido por pereza, porque no estabas bien o quizás no tenías ni las herramientas ni los conocimientos para hacerla. ¡Cuidado! Si esto es así, significa que no has hecho una buena planificación y que estaría bien que la revisaras.

Sea como sea, procura realizar cada día las tareas que te has propuesto y no te rindas hasta que las hayas cumplido; para ello es importante que las labores que has indicado sean retadoras, pero accesibles para ti. El nivel elevado se alcanza progresivamente, querer correr más de la cuenta es algo que facilita el abandonar antes de tiempo.


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