«No puedes parar las olas, pero puedes aprender a surfear.» – Jon Kabat-Zinn

 

En el año 2015, la marca de coches BMW realizó un anuncio publicitario que define, a grosso modo, lo que es el mindfulness o la atención plena.

En el spot se oye una voz en off que le dice al protagonista del anuncio:

–  Cuando trabajes, trabaja. Cuando descanses, descansa. Cuando pedalees, pedalea. Cuando bailes, baila. Salta  cuando  saltes.  Y cuando grites, grita. Si tienes que pelear, pelea. Cuando ayudes, ayuda. Y cuando lo intentes, de verdad inténtalo. Cuando avances, avanza. Cuando juegues, juega. Y cuando sueñes, sueña. Cuando ganes, gana. Y cuando pierdas, sobre todo cuando pierdas, pierde. Cuando conduzcas, conduce.

Y me encantó. Me gustó mucho porque es una manera muy práctica y clara de definir lo que es vivir el presente. Vivir el presente es disfrutar de cada instante sin permitir que los pensamientos de juicios, de angustia, de estrés… te lo roben.

 

En la infancia sabemos vivir cada momento intensamente

¿Te has parado a observar a las niñas y a los niños mientras juegan? Cuando lo hacen, están allí; no empiezan a pensar: “¡Ay! ¡Con lo bien que me lo estoy pasando y dentro de un momento me vendrán a buscar para ir a casa!”.

Cuando juegan, juegan. Son capaces de sorprenderse por todo, de quedarse boquiabiertos a cada descubrimiento que hacen, desde una planta que sale rompiendo el asfalto, a una mariposa que aparece como de la nada, a unas hojas que revolotean impulsadas por el viento.

Esa maravillosa capacidad de observar, descubrir, sorprenderse…, eso, que hemos perdido o que nos han robado, eso, podemos recuperarlo en cualquier momento.

Conecta con esa etapa de tu vida y empieza a observar sin juzgar, a sorprenderte por las maravillas que hay a tu alrededor y, sobretodo, empieza a conectar de nuevo con la sonrisa o, mejor aún, con la risa fácil, espontánea que sale del corazón. Es cuestión de entrenarte. Hazlo y comprueba cómo tu ansiedad disminuye, cómo puedes hacer frente a las adversidades con más energía.

Y si tienes la maravillosa suerte de convivir con personitas de menos de 7 años, obsérvalas y adéntrate en su mundo.

 

Comienza a practicar con estos sencillos ejercicios

 Aprovecha los momentos de aseo en los que estás en contacto contigo y con tu cuerpo para vivirlos intensamente.

 

En la ducha

Cuando te duches, siente el contacto del agua en tu piel, acaríciate; siente como, al ducharte, te limpias por fuera y te limpias por dentro. Aprovecha este instante para sentir que estás aquí y que poderte duchar cada día es un maravilloso regalo que es importante disfrutar.

 

La práctica de los semáforos rojos

Vivo en una gran ciudad y, aunque en mis paseos diarios no vea demasiada naturaleza, disfruto mucho de ellos.

Un día me di cuenta de que iba a los sitios andando, pero que no era capaz de recordar el camino que había hecho para llegar a mi destino. Iba y venía pensando en tantas cosas que ni siquiera era consciente de por dónde pasaba; así es que desde entonces decidí que me pararía en todos los semáforos con la luz roja, pasaran coches o no y que mientras esperaba a que se pusiera de color verde, aprovecharía para respirar de manera consciente.

Fue una de las mejores ideas de mi vida. Desde que practico esto, me he vuelto mucho más observadora y soy mucho más consciente del camino que realizo; pero lo maravilloso de esto es que al final del día he realizado un montón de respiraciones conscientes saludables que me aportan un gran bienestar.

Te invito a que lo practiques.

 

–  La comida consciente

No se trata de tener poco tiempo para comer o no. Comer deprisa no es una buena práctica ni para tu aparato digestivo ni para tu bienestar emocional.

Pararse a observar la comida, percibir el olor, el tacto, el gusto. Céntrate en todos los detalles que puedas.

Si comes sola, no hagas nada más; imitando a la voz del anuncio del que te he hablado al principio, te diré: Cuando comas, come.

Si comes en compañía, te invito a que, al menos una vez, propongas comer en silencio.

 

– La práctica de la gratitud

Para finalizar, las personas que me conocen saben que adoro la gratitud. Todo lo que llega a mi vida, me guste o no, lo agradezco.

Quizás te sonará extraño que agradezca lo que no me gusta, pero, si está en mi vida es que yo tengo algo que ver con ello y al materializarse me da la oportunidad de cambiar en mí aquello que lo ha producido.

En vez de resistirme a ello y hacerlo más fuerte, lo agradezco y me enfoco en corregir lo que hay en mí que lo ha hecho posible.

Muchas gracias por leerme.

Un fuerte abrazo.

 

 

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