¿Qué es un hábito?

Un hábito es algo que aprendemos y que repetimos varias veces durante bastante tiempo.

He dicho que es algo que aprendemos porque no los llevamos de serie, tal y como ocurre, por ejemplo, con las emociones.

No nacemos con el hábito de fumar, de comer en exceso, de criticar, de no amarnos ni respetarnos a nosotras mismas, etc. Todo esto lo aprendemos y no solo eso, sino que decidimos adquirirlos por voluntad propia. Las personas que fuman, decidieron por ellas mismas encender un día su primer cigarrillo y luego el segundo y así, a base de insistir, lo convirtieron en un hábito.

Tenemos un cerebro comodón

Un cerebro que sabe la importancia de automatizar el máximo de cosas posibles para, así, poderse dedicar a otras.

Y es que, nuestro cerebro no tiene que concentrarse en realizar la función de respirar, de hacer la digestión, de caminar, de asearnos… todas estas cosas las hacemos de manera automática y de esta forma él puede poner su energía y concentración en otras cosas más complejas como la lectura o la escritura, por citar dos ejemplos.

Todo lo que hacemos una y otra vez durante un cierto período de tiempo, nuestro cerebro, en su afán de economizar esfuerzo, lo acaba automatizando y lo convierte en un hábito. Lo que él no hace es discernir si ese nuevo hábito adquirido nos es favorable o nos perjudica.

Nuestro cerebro automatiza el hecho de comer, de ese modo a la vez que comemos podemos estar leyendo.

El hábito nos produce adicción

Y cuando hablo de adicción no me refiero solamente al alcohol o a otro tipo de drogas, aunque el funcionamiento adictivo que provocan los hábitos es muy similar.

Cuando hacemos muchas veces una misma cosa y nos acostumbramos a ella, necesitamos continuar haciéndola porque nos sentimos bien. Es un bienestar a corto plazo en sacrificio al bienestar a largo plazo.

Siguiendo con el ejemplo de fumar. Cuando una persona se ha acostumbrado a fumar y ya lo tiene instaurado como un hábito, necesita fumar para sentirse bien, al menos mientras dure el cigarrillo. Este bienestar a corto plazo supone sacrificar el buen estado de salud a la larga (ya sabemos los efectos que produce fumar por largos períodos de tiempo).

Los malos hábitos emocionales

Hoy, en los hábitos que quiero enfocarme, son los que afectan nuestra salud emocional y física de manera silenciosa.

Son hábitos que tenemos instaurados en nuestro subconsciente y que nos perjudican, así es que he hecho una selección de ellos para mostrártela aquí:

  1. No respetarte

Cada vez que te dejas en último lugar, cada vez que hablas mal de ti o te criticas y ni siquiera te das cuenta, te estás haciendo mucho daño.

Te propongo que empieces a observar cómo te hablas, qué dices de ti y que vayas corrigiendo esa manera de maltratarte para empezar a respetarte como te mereces.

  1. Buscar la aprobación de los demás

Cuando estamos constantemente necesitando que las demás personas nos valoren, nos digan que esto o lo otro lo hacemos tan bien, o nos afecta de manera desproporcionada una mala opinión de otra persona respecto a nosotras, tenemos un mal hábito emocional incrustado en nuestro cerebro.

Los pensamientos negativos, o buscar la aprobación de los demás, son dos ejemplos de malos hábitos que nos dañan enormemente.

  1. La falsa modestia

Vamos a ver, si cantas bien, si escribes bien, si haces lo que sea bien y mejor que otras personas, pues, adelante. Lo reconoces y punto.

Tal cosa la hago muy bien, mejor que la mayoría; y hay otras cosas que no, que ya hay otras personas que lo hacen mucho mejor que yo.

Reconocer que tenemos unas habilidades especiales en unas materias es algo natural. Todas estamos aquí para brindar a la sociedad aquello que hacemos bien, nuestro don y si lo ocultamos por una modestia mal entendida, estamos privando a todas las demás personas de gozar de nuestra habilidad.

  1. Los pensamientos negativos

Son los destructores de las ilusiones y unos grandes generadores de ansiedad. Hay muchas personas que tienen el hábito de ver siempre el lado negativo de todo y que, cuando las cosas les van bien, experimentan un miedo irracional a que algo se tuerza y todo se les desmonte.

  1. El rencor

El rencor es de las cosas más destructivas que podemos sentir. Cuando estás anclada en una situación pasada y la tienes allí, dando vueltas y provocándote de nuevo todas esas sensaciones tan desagradables y enfermizas te estás autodestruyendo sin saberlo.

El no soltar situaciones pasadas y mantenerlas vivas como si estuvieran pasando en cada momento, es un hábito muy peligroso.

Puedes leer la segunda parte de este artículo, «Malos hábitos, buenos hábitos: esa es la cuestión (II)», en la que te hablo de más malos hábitos emocionales, y comparto contigo la estrategia que doy a mis clientes, y que yo misma sigo, para cambiar un mal hábito por otro favorable.

Gracias por leerme. ¡Hasta la semana próxima!

Un afectuoso abrazo.

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