Los miedos limitantes y mi jaula de cristal.

 

He vivido más de 40 años bajo el terrible yugo del miedo. Crecí en el seno de una familia que daba mucha importancia a lo que las demás personas pensaran o dijeran de ella; mi padre, con el que me pude reconciliar durante los últimos 20 años de su vida, gritaba mucho y me tenía atemorizada. Cuando él estaba en casa yo deseaba ser invisible.

Más adelante, en la escuela y posteriormente en mi vida laboral, siempre estuve condicionada por ese miedo irracional que ya formaba parte de mí.

Vivía encerrada en una jaula de cristal construida de miedo, represión y creencias limitantes.

 

Revoltijo nada saludable de emociones

Fueron unos años extremadamente limitantes. El problema más grande es que yo creía que ya no podía hacer nada para cambiar esto, ya que era algo que había vivido toda mi vida.

Todo lo que yo no hacía por miedo, lo achacaba a la represión que había vivido en mi casa desde siempre. Cuando coincidía con otras personas que hacían aquello que yo deseaba hacer, pero que no me atrevía, sentía envidia, impotencia, tristeza, rabia… toda una serie de emociones que salían de manera poco saludable.

 

Siempre podemos cambiar nuestras creencias, a cualquier edad

El día que empecé a romper mi limitante jaula de cristal (invisible, pero claustrofóbica) fue un momento mágico que significó un renacimiento para mi.

Mi jaula de cristal se rompió el día que descubrí que yo podía empezar de nuevo si trabajaba en mí. Y así lo hice.

Al principio era duro. Yo deseaba resultados inmediatos; pero descubrí que las cosas no funcionan así, que el resultado es fruto de la práctica diaria y de la perseverancia.

 

Tres de las cosas que hice para romper mi jaula de cristal

En primer lugar, descubrir que estaba más enfocada en lo que no quería que en lo que realmente deseaba.

Pensaba más en no tener miedo que en tener tranquilidad, me enfocaba más en que algo no me saliera mal que en que me saliera bien, y así en todo. ¡Claro que las cosas no iban como yo quería!

Así que me convertí en la detective privada de mis pensamientos y mis palabras. Los escribía en una libreta y me dediqué a reescribir los negativos en positivos.

Comencé a enfocarme en lo que SÍ quería.

En segundo lugar, empecé a tener paciencia conmigo misma y a perseverar. La paciencia me servía para entender que estaba en un proceso de aprendizaje y que, como tal, al principio a menudo me equivocaría.

La perseverancia fue clave para mantener el proceso de transformación. Uno de los impedimentos más grandes que hay a la hora de cambiar un mal hábito por uno de bueno, justamente es la falta de constancia.

Los resultados deseados no llegan enseguida. Si nos rendimos en el proceso, jamás lograremos cambiar una situación, una creencia…

Y, en tercer lugar, comencé a amarme, a decirme muy a menudo: “te quiero” y a pedirme perdón cada vez que me decía alguna cosa no agradable.

Antes, cuando me equivocaba en algo, me decía: “¡Mira que eres tonta!”; ahora me digo: “¡Vale! Has fallado, ahora aprende la lección y no vuelvas a equivocarte en el mismo sitio.”

Hay un día, al que yo llamo “el día del clic”, en el que te das cuenta que te amas, te respetas y te perdonas con mucha más facilidad que nunca y que te has vuelto perseverante, y entonces la maravillosa aventura de la vida cobra un hermoso sentido.

 

6 Responses

  1. Me gustan mis errores,no quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme.
    Adelante amiga, siempre adelante….un besico.be

    • Muchísimas gracias por tu comentario, Beatriz. Una de las cosas más limitantes que existen es el hacer las cosas con miedo a equivocarnos o, peor aún, es el no llegar a hacerlas por ese mismo miedo.
      Me encanta que no quieras renunciar a esa deliciosa libertad de equivocarte ni de aprender de los errores. En catalán, teníamos un refrán que decía: «Fent i desfent, aprèn l’aprenent» que, si lo traducimos literalmente queda así: «Haciendo y deshaciendo, aprende el aprendiz».
      Un afectuoso abrazo y otro besico para tí.

  2. Hola Janet!!!
    Ets un perfecte exemple de superació i constància personal. M’has ajudat a veure la vida d’una manera diferent malgrat els obstacles que pugui trobar per aquest camí meravellós que és la vida.
    Gràcies, gràcies, gràcies.

    • Estimada Teresa,
      Tu també ets un gran exemple per a mi. I aquesta és la meravella de la vida: aprendre les unes de les altres, avançar juntes i respectant el ritme de cadascuna.
      Milions de gràcies a tu, bonica.

  3. Hola Janet,eres un ejemplo de superacion,eres admirable, transmited fuerza y entusiasmo.
    Estar contigo es un canto a la esperanza y al optimismo.
    Gracias por todo

    • Hola Pilar,
      Muchísimas gracias por tus bellas palabras. Yo también te admiro mucho.
      Gracias a ti por todo.
      Janet

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