Origen y definición de mapa mental

Los mapas mentales nacieron en 1969 de la mano del psicólogo británico, Tony Buzan.

Resultan de gran utilidad a la hora de organizar de forma muy visual, nuestras ideas; de esta forma es mucho más fácil asimilar conceptos.

Los mapas mentales permiten ver de un solo vistazo cualquier objetivo que hayamos puesto allí.

Usos de los mapas mentales

Se pueden utilizar para organizar cualquier ámbito de nuestra vida: ocio (vacaciones, fiestas de cumpleaños…), doméstico (lista de la compra, tareas del hogar, diseño de menús, control de gastos…), profesional (plantear objetivos a lograr, organizar las acciones a realizar y cuándo, preparación de conferencias o presentaciones en público…); son herramientas muy eficaces para las personas que están estudiando.

A nivel personal también resultan de gran utilidad a la hora de organizar las tareas porque es una magnífica manera de ver de un solo vistazo lo que hay que hacer a nivel profesional y a nivel doméstico.

A menudo nuestro cerebro se colapsa por tener demasiada información sobre algo, distribuida de manera desordenada y abundante, de ahí que los mapas mentales sean tan potentes y efectivos a la hora de organizarnos o de estudiar.

El tema principal de los mapas mentales

En primer lugar hay que tener muy claro el tema central en el que se va a basar nuestro mapa mental, es muy importante elegir bien la palabra clave que lo va a definir ya que será el punto de partida de todo el mapa.  Desde allí iremos nombrando subtemas.

Se puede hacer un mapa mental de cualquier tema que te interese. Es una forma muy gráfica de tener las cosas claras.

Los mapas mentales y la asociación de ideas

Cuando creamos un mapa mental, además de partir de una idea principal, empezamos a ramificar todo lo relacionado con ese concepto, de manera que vamos creando una serie de asociaciones entre todo aquello que tiene algún tipo de relación con la idea principal.

Creando un mapa mental

A pesar de que hay varias herramientas para crear mapas mentales con el ordenador, la tableta o el teléfono, yo recomiendo hacer los mapas mentales a mano.

Para ello vas a necesitar:

  • Una hoja de papel o de cartulina de tamaño DIN A3. Si no tienes ninguna puedes unir dos hojas DIN A4 y te irá igual de bien.
  • Lápiz, goma, sacapuntas.
  • Lápices de colores, bolígrafos de colores, rotuladores, marcadores.
  • Tener claro el tema principal del mapa.
  • Tu ilusión por crear algo nuevo y único.

El mapa mental crea una complicidad entre los dos hemisferios del cerebro, el izquierdo a la hora de centrarse en la parte teórica de los conceptos expuestos en el mapa, y el derecho al centrarnos en la creatividad y dejarnos llevar por la imaginación pintando y dibujando.

NOTA: Es muy aconsejable que antes de empezar a hacer tu mapa mental, hayas recopilado toda la información que vas a necesitar. Toma las notas que consideres necesarias y destaca con un subrayador las palabras que consideres claves.

La realización de mapas mentales supone una excelente manera de mantener nuestro cerebro activo.

Son una magnífica herramienta para estimular nuestra mente en la resolución de problemas ya que, en vez de mantenernos dando vueltas y más vueltas a lo mismo, lo que hacemos es descubrir opciones para salir de él.

Cuanto más dispar sea el color de cada rama, más visualmente entendedor será el mapa mental.

¡EMPECEMOS! Cómo hacer un mapa mental

Consideraciones previas:

  • Antes de empezar asegúrate de tener todo lo que necesitas: lápiz, lápices de colores, hoja de papel o cartulina, apuntes con las palabras clave resaltadas, etc.
  • Una vez ya estás preparada, pon la hoja en la que vas a crear tu mapa en posición horizontal.

1.- En la parte central de la hoja dibuja, calca o engancha un recorte de una revista o catálogo. Tiene que ser algo que destaque, que deje muy claro que esa es la IDEA PRINCIPAL. Es importante que sea tan obvia que no necesite que lo acompañe ninguna palabra.

2.- En una hoja aparte haz una lista de los conceptos secundarios que vas a poner en el mapa. Una vez los tengas claros, dibuja unas ramificaciones saliendo de la idea principal, tantas como conceptos hayas puesto en tu lista. Es importante que cada una de estas ramas que dibujes sea de un color distinto y algo gruesas.

3.- Desde cada uno de estos conceptos secundarios dibuja nuevas ramas, pero esta vez más delgadas.

Es algo divertido de hacer, además de ser una herramienta muy práctica para tener claridad en los conceptos principales de cada tema de nuestros mapas mentales.

En la imagen siguiente te dejo otro ejemplo de mapa mental. Ahora te invito a que realices el tuyo propio.

Te mando un afectuoso abrazo y me despido hasta el próximo artículo.

Janet

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