“Nuestras palabras están limitadas por lo que pensamos.”

Jonathan Price

Necesitamos trabajar el autoconocimiento para encontrar el equilibrio entre nuestra parte emocional y la intelectual.

El equipo de nuestro cerebro.

No voy a descubrir nada nuevo si comento que nuestro cerebro tiene dos hemisferios, el derecho y el izquierdo.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se valoraban mucho más las destrezas del hemisferio izquierdo que las del derecho. El izquierdo es el se ocupa de la parte analítica de las cosas, está conectado con la lógica, las matemáticas y con un tipo de pensamiento lineal; mientras que el derecho se ocupa más de la creatividad, las emociones, las señales no verbales de nuestros semejantes y tiene un pensamiento holístico.

Antes del descubrimiento del estudio de las emociones, a las personas nos valoraban por nuestro coeficiente intelectual: si lo tenías elevado, eras una genio; pero si lo tenías por debajo de lo que se consideraba normal, estabas condenada a no encontrar un buen trabajo, por ejemplo.

Sobre la década de los años 90 del siglo XX se descubrió la importancia que tiene el hemisferio derecho en nuestra vida. Ahora ya conocemos la repercusión que tiene en nuestro bienestar el tener un elevado coeficiente en inteligencia emocional.

Lo que realmente nos mantiene en un estado saludable a nivel físico y emocional es el hecho de que ambos hemisferios de nuestro cerebro funcionen como un equipo sin que ninguno de ellos sea siempre el que lleve la voz cantante y, como hasta hace pocos años solo hemos trabajado en nuestra parte intelectual, ahora necesitamos reforzar la emocional para encontrar el equilibrio.


¿Qué hemisferio gobierna en nuestros pensamientos?

Creer que nuestra parte intelectual es la que toma decisiones, sobre todo a la hora de comprar, es un espejismo.

Nuestro intelecto tiene un mundo muy acotado porque solo acepta y reconoce lo que ya ha experimentado y tiene terror a abrirse a lo desconocido; él cree que lo controla todo y que conduce nuestra vida; pero no es así.

Es el hemisferio derecho, el emocional, es el encargado de impulsarnos a comprar cosas que no necesitamos y esto las personas que se dedican a la publicidad lo saben muy bien; aunque luego es el izquierdo el encargado de darnos argumentos que justifiquen estas acciones. Por ejemplo, estoy mirando cosas en Instagram y me aparece un anuncio de algo que no tenía intención de comprar (al menos no en ese momento). No puedo evitar hacer clic para ver más detalles de ese artilugio y, al final, hago otro clic para adquirirlo.


Trabajar en las emociones para aprender a gestionarlas saludablemente.

Para encontrar un equilibrio entre dejarse llevar por la parte emocional de nuestro cerebro o la intelectual necesitamos trabajar en nosotras el autoconocimiento. Cuando nos comprometemos con nosotras mismas y reservamos un espacio diario para meditar, estar un buen rato a solas, empezar a ponernos en primer lugar y  escribir un diario emocional en el que escribir cómo nos sentimos, estamos dando pasos de gigante para lograr nuestro bienestar emocional y físico.


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