A pesar de que nadie puede volver atrás y conseguir un nuevo comienzo, cualquier persona puede empezar ahora y conseguir un nuevo final.

Roberto Pérez

Si vamos paliando nuestros problemas internos, nuestro exterior también irá cambiando con nosotras.

 

Hoy quiero hablarte del Ho’oponopono. Quizás ya habrás oído hablar de él, pero, por si todavía no lo conoces, en este artículo te contaré qué es y qué puede hacer por ti.

Dedicaré más artículos a hablar del Ho’oponopono. Lo descubrí gracias a la Dra. M. Carmen Martínez Tomás, justo cuando estaba en un momento de mi vida en el que me sentía muy hundida anímicamente. Empecé a ver vídeos de la Dra. Martínez Tomás, asistí a sus ruedas de sanación, a sus talleres y viví una transformación personal increíble.

Aprendí quizás la lección más importante de mi vida hasta ahora, y es la de que si vamos paliando nuestros problemas internos, nuestro exterior también irá cambiando con nosotras.

 

¿Qué significa esto?

Te lo explicaré con un ejemplo:

Imagínate por un momento que, durante una presentación, estás proyectando diapositivas en una pantalla. Cuando quieres cambiar de diapositiva, ¿qué haces? ¿Tocas la pantalla para que cambie ya que es donde ves la imagen proyectada? ¿O clicas la tecla «Intro» del ordenador para cambiar la diapositiva desde donde se proyecta?

Imagina que tú eres ese ordenador que va proyectando las diapositivas de tu vida y quieres cambiar una o más de ellas porque o bien no te gustan o bien ya no te sirven, para hacerlo, ¿qué deberás modificar? ¿Lo que ves (la pantalla) o desde donde se proyectan (tu mente)?

 

Entonces, ¿qué es el Ho’oponopono y cómo se practica?

El Ho’oponopono es un arte ancestral hawaiano de resolución de problemas. Ho’oponopono se compone de dos palabras que significan «hacer lo correcto» o «enmendar un error».

Ancestralmente la práctica del Ho’oponopono era bastante complicada porque cuando dos personas entraban en conflicto debían reunirse los miembros de la familia de cada una de ellas e invitaban a una persona para que hiciera de moderadora. Entonces todo el mundo tenía la oportunidad de perdonar y ser perdonado y así, todos juntos, limpiaban las memorias compartidas que llevaban a ese conflicto; hasta que, hacia los años setenta, la Kahuna (sacerdotisa hawaiana) Morrnah Malamaku Simenon, con la creación de la Auto Identidad, simplificó este proceso y lo instauró tal y como lo conocemos actualmente.

Morrnah decía que la paz en el mundo empieza dentro de cada uno de nosotros: «limpia, borra y encuentra tu propia paz dentro de ti».

Desde la creación de la Auto Identidad que ideó Morrnah, trabajamos para originar una cooperación entre las tres partes de nuestra mente: el subconsciente (el hijo), el consciente (la madre) y el supraconsciente (el padre). Cuando conseguimos que esta familia interna trabaje en plena colaboración, logramos la paz interior.

Ho’oponopono significa «hacer lo correcto», «enmendar un error».

 

Los mantras sanadores

La práctica más conocida del Ho’oponopono es la que hacemos recitando las palabras: «Gracias, lo siento, perdóname, te quiero», de manera constante y, especialmente, cuando notamos que estamos en conflicto (sentimos culpa, criticamos, nos enfadamos…). Cuando recitamos estos mantras, lo que hacemos es detener esta voz de discordia que tenemos en nuestra mente y que proviene del ego, de la separación; pero también es un estilo de vida, es ir transformando día a día cómo vemos los problemas, cómo pensamos y cómo hablamos de nosotros mismos y de los demás, cómo ir teniendo más paz interior…

Las palabras «Ho’oponopono», «Hawai» o «aloha» también son mantras sanadores.

 

Cómo se hizo popular el Ho’oponopono

Fue gracias a un artículo que escribió Joe Vitale en 2006. El artículo se titulaba «The world’s most unusual therapist» (El terapeuta más inusual del mundo), y lo  llegaron a leer más de cinco millones de personas. Joe Vitale descubrió, en este artículo, el trabajo que un psicólogo hawaiano realizó al sanar a todo un pabellón de pacientes que sufrían diversas enfermedades mentales y que habían cometido delitos de sangre. Antes de la intervención del Dr. Len, aquel pabellón era un infierno para las personas que trabajaban en él: debían caminar pegadas a la pared por miedo a sufrir agresiones (aunque igualmente las recibían) y esta situación provocaba muchas bajas laborales y una elevada rotación de personal.

El Dr. Len recibió la propuesta de trabajar allí como psicólogo y aceptó. Al principio pidió poder llevarse los expedientes de los pacientes a su casa y trabajar en ellos desde allí, pero no fue autorizado a sacar documentos fuera del centro, y le habilitaron un despacho donde encontró todos los expedientes de las personas ingresadas allí.

Él, cogió expediente por expediente y empezó limpiando en él aquellas memorias de dolor que compartían.

Quizás te preguntes qué significa «limpiar memorias», pues significa que, al asumir el 100 por 100 de responsabilidad sobre las memorias de dolor (las que me provocan sufrimiento, celos, angustias…) que comparto con los demás, puedo ir borrándolas de mí y de esta manera las eliminaré también de los demás. Y ese es uno de los aspectos que más nos cuesta entender desde el intelecto, desde el ego, porque él no considera que sea responsable de lo que les ocurre al resto de personas.

De momento lo voy a dejar por hoy, pero escribiré más artículos al respecto.

Un abrazo.

 

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