En días tan señalados como estos parece que todas las personas tengamos que estar alegres y con ánimo de celebraciones; pero son muchas las personas que sufren por la ausencia de uno o más seres queridos, ya sea porque hayan fallecido o porque se encuentren lejos por algún motivo. Hoy quiero hablar de cómo vivir estas fechas en las que estas personas están más presentes que nunca en nuestro corazón y a las que echamos tanto de menos.

Acepta la tristeza y date permiso para sentirla.
  1. Darnos permiso para sentir lo que sentimos y aceptarlo abiertamente.

Al inicio de este artículo he comentado que “parece que todas las personas tengamos que estar alegres y con ánimo de celebraciones” y esto puede llevarnos a ocultar cómo nos sentimos realmente, generando, con frecuencia, angustia.

Así es que algo primordial es reconocer que no estamos alegres, que sentimos dentro nuestro la ausencia de personas amadas y que, por lo tanto, estamos tristes.

Reconocer, expresar y compartir esta tristeza con otras personas nos va a permitir gestionar el duelo de esa ausencia de una manera más saludable. Es importante tener en cuenta que no tenemos porqué fingir que estamos alegres, y hacerlo añade un sufrimiento innecesario a nuestro dolor.

  1. Buscar apoyo entre nuestras amistades.

En estos momentos en que la pandemia no nos permite hacer los encuentros presenciales con personas que no sean de nuestro círculo de convivencia, podemos compensarlo realizando vídeo-encuentros. Evidentemente no es lo mismo, ya que no gozaremos de ese abrazo que tanto nos reconforta, pero el solo hecho de saber que hay alguien allí con quien compartir cómo nos sentimos, que nos escucha y nos apoya sin emitir juicios, es algo muy saludable para nuestro equilibrio emocional.

Hacer o recibir una llamada amiga reconforta.

Quizás también sea un buen momento para llamar a esa persona que hace tiempo que no sabemos nada de ella y con la que nos apetece hablar y saber de ella. 

No permitas que el tiempo que haya pasado desde que hablásteis por última vez te impida contactar con ella, probablemente le haga ilusión tu llamada.

  1. Una Navidad a tu medida.

No hay una sola manera de vivir y de hacer las cosas. ¿Quién dice que en Navidad solo podemos escuchar y cantar villancicos? A mí, por ejemplo, los villancicos me provocan una fuerte nostalgia de cuando vivía con mis padres, y cuando los escucho me invade un sentimiento de tristeza que no me sienta muy bien. Así es que, un día, decidí cambiar los villancicos por canciones que incitaran a mi cuerpo a moverse y fueran atemporales. Las tengo todas en una carpeta en mi teléfono y las pongo de fondo como si fueran villancicos.

Al principio canto y bailo de manera discreta, pero, poco a poco, conforme pasan los minutos, mi cuerpo se va soltando más y más y termino cantando a todo pulmón mientras mi cuerpo se mueve como siente.

Baila una música alegre, con mucho ritmo. O decora tu casa con otra temática que no sea la navideña.

¿Qué tal si en lugar de decorar tu casa con adornos navideños lo haces con algo temático, como por ejemplo, Hollywood, Alicia en el País de las Maravillas, ideas marineras, hawaianas, pirata, vaquera, etc.?

La fiesta sobre Hollywood te permite preparar una maratón de películas, decorar la casa con cintas de película cinematográfica, hacer palomitas, hacer decoraciones con cartón: una claqueta, un megáfono… Puedes hacer (o imprimir) carteles de las películas que vas a ver, etc.

  1. Si te ves con fuerzas: haz voluntariado.

En estos momentos siempre se necesita ayuda para atender comedores sociales, hacer compañía a personas mayores (aunque sea por teléfono), recoger juguetes y envolverlos para que los Reyes Magos los puedan llevar a las casas de las familias sin recursos, etc.

Estos voluntariados tienen un efecto rebote: tú regalas tu tiempo y tus habilidades y a cambio recibes compañía y agradecimiento, algo que te va a generar bienestar. Además, te va a permitir conocer personas nuevas.

  1. Trabaja tu amor propio.

Es el momento de empezar a valorarte como te mereces. En hojas de papel, escribe cosas que te gustan de ti. En esas mismas hojas haz dibujos relacionados con lo escrito. Hazlo a conciencia, procura concentrarte al cien por cien en ello.

Cuidate y eleva tu autoestima.

Por cada hoja que hagas con lo que te gusta de ti, haz otra que diga “te amo” y a continuación escribe tu nombre.

Pega estas hojas de papel por todos los rincones de tu casa. Incluso si quieres, en el espejo del baño puedes escribirte una frase bonita dedicada a ti. Hazlo con un pintalabios. ¿No te ha pasado nunca cuando has visto en una película que alguien escribe con un pintalabios en un espejo que te ha apetecido hacerlo tú?

Pasa ratos sentada observando tu respiración, procura concentrarte en ella tanto rato como puedas. Y luego sigue con tus tareas.

Regálate una libreta y decórala a tu gusto. En ella escribe cómo te sientes, en qué necesitas enfocarte para que el próximo año sea un gran año para ti. 

Planifica qué podrías estudiar o aprender para ir creciendo, qué libros te gustaría leer a lo largo del próximo año, etc.


Eso es todo por ahora. Muchas gracias por leerme.

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