“Las personas como tú y como yo jamás envejecemos. Nunca dejamos de permanecer como niños curiosos frente al gran misterio en el que hemos nacido.”

Albert Einstein

En la niñez nos maravillamos por todo. No perdamos esa capacidad.

Una mirada limpia.

Siempre que tengas la oportunidad, observa cómo ven el mundo las niñas: lo hacen con la mirada limpia y los ojos brillantes.

Todavía están libres de creencias limitantes, de juicios y de críticas. Ellas miran el mundo con alegría e ilusión y no piensan mal ni entienden de dobles intenciones. Son personas honestas que expresan libremente lo que sienten.


Las niñas saben divertirse en cualquier circunstancia.

Incluso en las situaciones más adversas por las que no debería nunca pasar una niña, como lo es la guerra, son capaces de jugar con una pelota hecha de trapos, muñecas hechas con cualquier material que se encuentre a mano, con piedras, …

No acostumbran a lamentarse por la mala suerte de haber nacido en un país en guerra o en una familia que no la cuida bien.

Las personas menudas se ilusionan y se divierten con cualquier cosa que tengan a mano. Me acuerdo de un cumpleaños de mi hijo que se pasó muchas más horas jugando con la caja en la que iba el juguete que con el propio juguete; por no decir que uno de los mejores juguetes que pueda tener somos nosotras mismas: una buena ración de cosquillas, baile, cuenta cuentos, manualidades o lo que se os ocurra es un regalo maravilloso para las pequeñas y para la persona adulta que tiene la suerte de disfrutar de este rato.

Además, tienen la imaginación muy activa, si les permitimos que sean ellas las que guíen el juego nos van a dejar más que sorprendidas.


Sorpresa por todo lo que las rodea.

En la infancia todo es nuevo y se mira el mundo con sorpresa. Esa es otra gran lección que deberíamos aprender de las personas menudas: el no estar de vuelta de todo y sorprendernos por cada cosa que nos rodea. Disfrutando de ello.

Las personas adultas a veces pensamos que tenemos que hacer ver a nuestras hijas que lo sabemos todo o casi todo y esto es un terrible error. Ya es el momento de permitirnos que la sorpresa y la alegría vuelvan a nuestro corazón. Descubriremos la maravilla de vivir.

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