Aprendemos más y mejor con el estado de ánimo adecuado.

Hasta hace pocos años se creía que la capacidad intelectual era la más importante a la hora de aprender y de triunfar; ahora ya sabemos que es mucho más valioso para la supervivencia tener una buena inteligencia emocional que intelectual.


Aprendemos más y mejor con el estado de ánimo adecuado.

En estos momentos disponemos de estudios científicos que demuestran que las personas aprendemos más fácilmente las cosas cuando nuestro estado de ánimo es el adecuado.

Según el diccionario de la RAE el estado es la “situación en que se encuentra alguien o algo, y en especial cada uno de sus sucesivos modos de ser o estar.” Esto afecta a cómo está una persona a nivel emocional, intelectual y físico y, en función de cómo esté, su facilidad de aprendizaje será una u otra.


Emociones que dificultan y emociones que facilitan el aprendizaje.

Hay estados emocionales que favorecen el proceso de aprendizaje y otros que lo dificultan y esto es algo muy importante a tener en cuenta, sobre todo en el campo de la educación escolar.

Las emociones que dificultan el aprendizaje cuando ya somos personas adultas son, principalmente, de cinco tipos:

1.- Desconfianza: “a mi edad ya no se puede aprender esto”, “nunca llegaré a aprenderlo”, etc.

2.- Verdades universales: “toda la vida se ha hecho así”, “todo el mundo sabe que esto es así”, etc.

3.- Percepción de complejidad: “esto es demasiado complicado para mí, no hay manera de que lo entienda”, “esto para la gente joven que tienen más facilidad para aprender que las de mi época”, etc.

4.- Superioridad: “ya sé todo lo que necesito saber sobre esto”, “qué me vas a enseñar si yo sé más que tú sobre esto”, etc.

5.- Repulsión: “a mi no me vengas con tanta tecnología, no quiero saber nada de ella”, etc.


Y también existen cinco tipo de emociones facilitadoras del aprendizaje y son:

1.- Motivación por aprender: “¡Qué maravilla! Ahora podemos acceder a un gran banco de conocimiento”, “¡Voy a investigar más sobre este tema que tanto me apasiona!”, etc.

La motivación es una emoción realmente importante para poder asimilar, consolidar y aplicar los conocimientos que se nos ofrecen; por eso es la número uno.

2.- Autopercepción realista: “hay mucho por aprender, me lo tomaré con calma”.

Es importante tener claro que, sea lo que sea que queramos estudiar, necesitaremos dedicarle tiempo y trabajo. 

3.- Autoestima: “sé que con dedicación, constancia y trabajo lo podré aprender”.

Cultivar la confianza en una misma y ver que no hay metas inalcanzables; solo que algunas están algo más lejos que otras.

4.- Open mind”: “abro mi mente a nuevos conocimientos y a nuevas maneras de hacer las cosas”, “acepto que hay muchas maneras distintas de percibir el mundo, cuánto más abro mi mente más puedo disfrutar de mi aprendizaje”, etc.

5.- Relajación: “a pesar de que ahora veo esto complicado, iré haciendo a mi ritmo, de manera tranquila”.

Incorporar una o más prácticas de relajación en tu día a día facilitará que puedas concentrarte mejor y te centres en una cosa cada vez. 


En este ejercicio-juego interviene la escritura emocional .
Te propongo un ejercicio-juego sobre la relación de las emociones con el aprendizaje.

Este ejercicio-juego consta de tres etapas.

1.- Siéntate en un lugar cómodo en el que puedas estar un buen rato sin que nada ni nadie te distraiga.

Piensa en una situación en la que recuerdes haber aprendido algo. Cierra los ojos y sitúate allí, te invito a que revivas ese momento.

Visualízalo todo lo más detalladamente que puedas:

¿Dónde estabas? ¿Quién estaba contigo? ¿Qué personas había alrededor? ¿Qué temperatura hacía? ¿Llovía? ¿Hacía frío o calor? ¿En qué momento del día sucedió? 

Te invito a que hagas un pequeño esfuerzo e intentes recordar los sonidos que se oían allí; y, sobre todo, intenta conectar con las sensaciones y emociones que sentiste durante tu aprendizaje.

Ya puedes abrir los ojos. Ahora te invito a que lo escribas todo y respondas tres preguntas relacionadas con la visualización:

  • ¿Qué o quién te motivó para que hicieras este aprendizaje?
  • ¿Cuál era tu estado emocional en aquellos instantes?
  • ¿Cómo valorarías el resultado que obtuviste?

Haz este ejercicio con 3 situaciones en las que recuerdes haber aprendido algo.

2. Piensa en una situación en la que no llegaste a aprender algo, a pesar de que te esforzaste mucho para lograrlo.

Luego sigue los pasos que te he propuesto en el apartado uno y también repítelo con tres situaciones más que recuerdes que no aprendiste.

3. Ahora, compara lo que has escrito en los dos grupos de tu experiencia con el aprendizaje de algo. Respóndete las preguntas que te propongo a continuación y luego tómate unos minutos para reflexionar sobre ellas.

  • ¿Qué crees tú que ha facilitado tu aprendizaje? ¿Y qué crees que lo ha dificultado?
  • ¿Qué conclusiones extraes para tus futuros procesos de aprendizaje?
  • ¿Crees que tenías un estado adecuado en todas las ocasiones? ¿Cuál era tu estado en las veces que no alcanzaste los conocimientos propuestos?

Hoy te dejo con todas estas reflexiones que espero te sean de utilidad.

Muchas gracias por leerme.

Te mando un afectuoso abrazo.

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