“A veces, cuando se innova, se cometen errores. Es mejor admitirlos rápidamente y seguir adelante con la mejora de tus otras innovaciones.”

Steve Jobs

Aprender de los errores y no esconderlos o avergonzarse de ellos es imprescindible para poder avanzar.

El miedo a equivocarnos proviene de la infancia.

Desde la niñez hemos aprendido a que equivocarnos es algo malo porque cada vez que nos equivocábamos en algo, acostumbrábamos a recibir una regañina.

De esta manera empezamos a relacionar “error” con “riña” y comenzamos a avergonzarnos de nuestras equivocaciones.

Cuando entramos en la etapa adulta seguimos relacionando las equivocaciones como algo malo y que es importante ocultar ya que tememos lo que las personas que nos rodean puedan pensar de nosotras. Esta visión de los errores es algo que limita la creatividad y que nos trae una serie de miedos irracionales que nos impiden realizar cosas nuevas por miedo a errar. Es terriblemente limitante. Está comprobado que las personas exitosas han llegado a la cumbre gracias al aprendizaje de los errores cometidos, personas como Thomas Edison, Albert Einstein, Walt Disney, Isaac Newton y un largo etcétera.


¿Qué tal si decides aprender de los errores en lugar de esconderlos?

Ten en cuenta que todas las personas, hasta las que más admiras, nos equivocamos y nadie tiene porqué avergonzarse de ello, sino todo lo contrario. Los errores forman parte de nuestro aprendizaje y tienen un gran valor en nuestro desarrollo personal.

Es importante tener en cuenta que nadie se equivoca adrede, los errores suceden de manera involuntaria; pero no lo es el hecho de decidir qué hacer con ellos: avergonzarnos e intentar taparlos, o bien mirarles de frente, reconocerlos y aprender para que no vuelvan a ocurrir.

·       Decide no temer al error.

Acepta que tú, como persona humana que eres, vas a cometer más de una equivocación tanto a nivel personal como profesional. Aceptarlo, reconocerlo y estar preparada para cuando ocurra es lo que te permite ir creciendo en todos los sentidos.

Ten en cuenta que si no cometes ningún error significa que te encuentras estancada y que no estás haciendo nada nuevo. O evolucionas a base de hacer cosas nuevas, equivocándote y volviendo a intentarlo tanto como sea necesario, o te quedas haciendo las mismas cosas una y otra vez.

¿Qué elijes?

·       Aprende a no criticarte.

Si algo tiene de negativo el error es la capacidad que tenemos de decirnos cosas del tipo: “es que no voy a aprender nunca”, “siempre me equivoco, ¿qué pensarán de mí?”, “¡soy un desastre!” o “no sirvo para esto”, entre muchas más que podría escribir aquí.

Si te equivocas, en primer lugar reconoce que te has equivocado, que, tal y como he comentado más arriba, no ha sido algo voluntario. Tú no te levantas por la mañana pensando con intencionalidad: “a ver en qué me voy a equivocar hoy”; sino que es algo que ocurre cuando estás haciendo cosas nuevas. Entonces, si te equivocas, ten en cuenta que no lo has hecho expreso ni con la intención de fastidiar a nadie. Simplemente, ha ocurrido como parte de un aprendizaje.

¿Te imaginas a alguien que nunca ha conducido, que se suba al coche de la autoescuela y conduzca de maravilla?

Los errores existen para que podamos aprender de ellos, así es que cuando te asalten pensamientos de crítica hacia ti porque te has equivocado, páralos con una palabra que decidas (por ejemplo, yo he utilizado siempre la palabra “stop”) y me imagino delante de estos pensamientos levantando la palma de mi mano para pararlos y no permitirles la entrada. Cuando hago esto, además, añado una frase del tipo: “¡Vale! Me he equivocado, pero te aseguro que en el próximo intento lo haré mejor.” Y lo vuelvo a intentar tantas veces como sea necesario; eso sí, si digo que aprendo del error es porque no voy cometiendo una y otra vez el mismo.

·       Vive en el momento presente.

En 2015, la marca de coches BMW realizó un anuncio publicitario que define, a grandes rasgos, qué es la atención plena.

En el spot se oye una voz en off que le dice al protagonista del anuncio:

Cuando trabajes, trabaja. Cuando descanses, descansa. Cuando pedalees, pedalea. Cuando bailes, baila. Salta cuando saltes. Y cuando grites, grita. Si tienes que luchar, lucha. Cuando ayudes, ayuda. Y cuando lo intentes, de verdad inténtalo. Cuando avances, avanza. Cuando juegues, juega. Y cuando sueñes, sueña. Cuando ganes, gana. Y cuando pierdas, sobre todo cuando pierdas, pierde. Cuando conduzcas, conduce.

Hacer las cosas enfocadas solo en ello, evitando distracciones es algo que nos ayuda mucho a no cometer tantos errores o a aprender de ellos para no volver a repetirlos.

Procura, cuando estés haciendo algo, no dejarte distraer por los pensamientos ni por otras cosas. Recuerda “cuando trabajes, trabaja”.

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *