Profecía de autocumplimiento o profecía autocumplida

El sociólogo Robert K. Merton (1910-2003) la definió en su libro “Teoría social y estructura social” de la siguiente manera:

La teoría autocumplida es, al principio, una definición “falsa” de la situación, que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva “verdadera”.

Cuando tenemos pensamientos predictivos recurrentes, tenemos muchas posibilidades de que esa situación acabe haciéndose realidad en nuestra vida, tanto si nos favorece como si no.

Es primordial enfocarte en lo que quieres y no en lo que no quieres.

Se trata de enfoque.

Cuando tenemos un problema y no paramos de darle vueltas y más vueltas, no dejamos de pensar en él desde lo que tenemos; tenemos nuestra atención, nuestro enfoque puesto allí y será hacia allí donde irán todos nuestros recursos hasta que eso que pensamos sin cesar, aquello en lo que estamos tan enfocadas, se convierta en realidad. Así creamos las profecías autocumplidas.

Entonces, ¿qué te parece si empiezas a tomar consciencia de lo que piensas y comienzas a cambiar tu enfoque?

Ha llegado el momento de empezar a enfocarte en lo que quieres y no en lo que no quieres.

Los pensamientos recurrentes no se convierten en realidad de la noche a la mañana. Por suerte, ya que al ser así te permite ir cambiando tu enfoque hasta que los pensamientos recurrentes que tengas sean sobre aquello que deseas tener en tu vida.

 

¿Cómo se cumple una profecía autocumplida?

Según Merton tienen que darse tres premisas para que una profecía se cumpla:

  • Tener una falsa creencia sobre algo. Esto significa que cuando empezamos a pensar en ello, solamente es cierto en nuestra mente. Solamente existe allí. No es real.
  • Tratar el asunto de manera que encaje con esa creencia. Cuando piensas de manera persistente y recurrente en algo, sea bueno o malo, tu mente te lleva a conectar con personas y a vivir experiencias acordes con lo que estás enfocada; o sea, es coherente con lo que estás pensando y sintiendo. La mente nos empuja hacia donde ponemos nuestro enfoque.
  • El resultado obtenido confirma esa creencia. Al mantenernos enfocadas en una creencia, sea del tipo que sea, y establecer contacto con personas y situaciones que conectan con ella, al final obtenemos el resultado de lo que hemos construído con nuestro enfoque y nuestras conexiones.

 

Enfócaté en lo que quieres y visualízalo.

Un ejemplo:

Recuerdo un cliente que tuve que tenía pánico a suspender el examen de conducir y ese pánico lo tenía enfocado en que no podría aprobar nunca. Para él era un problema porque necesitaba el carnet de conducir en su nuevo empleo. Estaba muy enfocado en el suspenso y en la pérdida de su empleo.

El primer trabajo que hicimos fue el de aprender a relajarse con la ayuda de la respiración, y a trabajar poco a poco en ir cambiando los pensamientos de pérdida que albergaba por otros de empoderamiento.

Definimos unos objetivos diarios a lograr y también le propuse que instalara un vigilante en la puerta de su mente. Él sería el encargado de no dejar entrar pensamientos limitantes.

En una libreta iría escribiendo los pensamientos que le conducían a estar enfocado en el “no puedo aprobar” para irlos desmontando y empezar a enfocarse en que si estudiaba y practicaba con la dedicación, atención y constancia necesarias aprobaría sin ninguna duda.

Trabajamos cada día con el enfoque puesto en el día que mi cliente recibiría su carnet de conducir.

¿Y sabes qué? ¡Aprobó!

 

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