“Ten cuidado con el poder de tus palabras. Somos los únicos conductores de nuestro destino, y lo que decimos tiene la habilidad de llevar nuestros destinos en muchas direcciones.”

Yehuda Berg

Los pensamientos son afirmaciones, son decretos en nuestra vida. Si los cambiamos, podemos cambiar nuestro destino.

El punto de partida de nuestra realidad es el pensamiento, al que le sigue la palabra para terminar con la acción. Así creamos la mayor parte de nuestra vida. Lo que pensamos y lo que decimos acostumbra a gobernar nuestras acciones; es por eso que los pensamientos y las palabras tienen un poder que no acostumbramos a apreciar.

Es importante poner atención a ellos para ir corrigiendo aquellos que no son saludables para nuestra vida. 


Vemos la vida según nuestras creencias y no como es.

Todas las personas vamos aprendiendo una manera determinada de cómo es el mundo y la vida. Es una visión que nos transmite nuestra familia en primer lugar y luego la acostumbra a afianzar la sociedad en la que vivimos que nos va dictaminando que es correcto vestir de una manera determinada y no de otra, que esto es correcto y aceptado por el núcleo de convivencia y esto otro es rechazado, etc. Estos aprendizajes no son más que una de las muchísimas interpretaciones que se puede hacer de la realidad, y nos quedan profundamente grabadas en nuestro cerebro y terminamos, no solo adoptándolas nosotras como una manera de vivir y ver la vida, sino que las defendemos a capa y espada como una sola manera de hacerlo, rechazando y criticando, la mayoría de las veces, a aquellas personas que no se comportan como nosotras creemos que es correcto.

Ahora que en estos momentos estamos conviviendo con personas de varios países y culturas es el momento de observar si aquello que consideramos como una única manera de hacer algo, es así para todas las personas.

Podrás comprobar que no, que hay tantas maneras de hacer las cosas, de pensarlas y de decirlas como personas hay en el mundo y todas son correctas.

Así es que te invito a que revises qué estás pensando y diciendo sobre aquellos aspectos de tu vida que no terminan de funcionar como a ti te gusta. Busca, ya sea online o presencialmente, personas que tengan éxito en aquello que tú sientes como límites. Observa cómo actúan, cómo hablan, cómo visten… y, si son personas que dan conferencias o talleres, acude a verlas; intenta hablar personalmente con ellas, escríbeles un correo electrónico y aprende tanto como te resulte posible. Verás cómo empezarás a ampliar tu visión de la vida y a transformar positivamente la tuya.


Los pensamientos son afirmaciones, decretos en nuestra vida.

Cuando pensamos y decimos cómo tienen que ser las cosas y el mundo, eso es una sentencia, es un decreto, una afirmación que creemos totalmente y, lo más complicado a menudo, es que somos capaces de enfrentarnos a aquellas personas que no tienen la misma visión que nosotras para defenderla.

Elige un aspecto de tu vida que sientas que no termina de funcionar bien para ti, y anota en forma de lista todo aquello que piensas sobre este tema. No te levantes de la silla hasta que sientas que ya lo has expresado todo; cada vez que creas que ya está, pregúntate: “¿Y qué más?” y háztela hasta que ya sientas que no hay más respuestas.

Luego analiza si estos pensamientos son positivos o negativos. Recuerda que estos pensamientos tienen el poder de las afirmaciones y los negativos son los que están trayendo problemas a tu vida. Así es que detéctalos para poderlos transformar en positivos.

Una vez los hayas escrito en positivo, escríbelos en tarjetas individuales (los positivos). Luego, las pones boca abajo y coges una. Solo una. No importa cuál.

Una vez la tengas, la vas leyendo y leyendo varias veces al día. Sobre todo, hazlo antes de dormirte (cuando ya estés en la cama) y también en el momento en que te despiertas (cuando todavía no te has levantado) ya que estos dos momentos son los que tu cerebro muestra mayor receptividad al estar en un estado de ligera somnolencia.

Cuando sientas uno integrado en tu vida, haz lo mismo con la siguiente tarjeta y así hasta terminarlas todas.

Verás qué cambio en positivo hará tu vida.

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